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domingo, 27 de marzo de 2011

visitas imprescindibles en la ajetreada y fascinante Estambul

Quedan nueve meses de este año, es momento de decidir las vacaciones anuales, Estambul es una de las ciudades que me han gustado mucho conocer atra vez de la literatura, hoy encontré este articulo que creo me serà útil





Misterios del Bósforo

Ocho visitas imprescindibles en la ajetreada y fascinante Estambul
EZEQUIEL MOLTÓ - 26/03/2011


Estambul, "tan incontrolablemente variada, tan anárquica, tan extrañamente diferente de las ciudades occidentales". Orhan Pamuk, el escritor y premio Nobel de Literatura, ha retratado su ciudad en seis novelas y en un libro de memorias titulado Estambul, ciudad y recuerdos. Un volumen que puede ser un espléndido acompañamiento durante un recorrido por esa urbe en la que se combina la melancolía local, el hüzün, con una vibración urbana arrebatadora, como la de los días festivos en el puente de Gálata, cuando un hervidero de hombres pacientes lanzan el anzuelo de sus cañas para pescar. Es una tradición que pasa de padres a hijos. Bajo el puente, los camareros de los restaurantes y bares compiten para captar clientes. Una vez cruzado el viaducto, nos dirigimos hacia la torre de Gálata, a lo alto de una colina que domina Estambul. Es un buen lugar para comenzar la visita. O para contemplar el atardecer sobre las cúpulas de la mezquita.


01 Santa Sofía

La basílica de Aya Sofya Müzesi ya no tiene andamios. Después de que, durante años, las labores de rehabilitación y limpieza ocultasen gran parte de las paredes del templo, podemos volver a contemplar el mejor símbolo del imperio bizantino. Durante 10 siglos fue el monumento más importante del cristianismo (las obras de San Pedro de Roma no comenzaron hasta el siglo XV). El edificio se inauguró en el año 537; en su construcción trabajaron más de 10.000 obreros durante 5 años, 10 meses y 10 días a las órdenes de un centenar de arquitectos. Su logro más importante fue la cúpula de 32 metros de diámetro a 56 metros del suelo, que descansa sobre cuatro pilares. Para su construcción, a las órdenes de Justiniano, se saquearon muchos monumentos paganos de Europa y Asia, como el gimnasio de Éfeso o algunos templos de Atenas y Delfos. En su inauguración, el emperador dijo aquella frase célebre: "Oh, Salomón, te he superado". El 29 de mayo de 1453, tras la toma de Constantinopla, el sultán Mehmet II hizo pronunciar el sermón que convirtió la basílica en mezquita; los mosaicos bizantinos fueron cubiertos de yeso; se colgaron unos grandes medallones (7,5 metros de diámetro) con los nombres de Alá, Mahoma y los cuatro primeros califas; se pintaron versos del Corán y se instaló el ábside del sultán. Hasta 1935 se usó como mezquita; después Atatürk transformó el edificio en museo.

02 Solimán

La mezquita de Solimán impresiona por sus tonalidades azules, salmón y naranja. Construida entre 1550 y 1557, es la segunda más grande de la ciudad. Muy cerca se encuentran también las mezquitas de Kilisie y Kalender. En Estambul hay más de 300 mezquitas abiertas a la visita de los turistas, que deberán descalzarse y, si coinciden con la oración, quedar en un espacio reservado para ellos.

03 El Bósforo

Las orillas del Cuerno de Oro están jalonadas de numerosos palacios que construyeron los otomanos y las ricas familias que residían aquí durante el verano. El estrecho del Bósforo se extiende desde el mar de Mármara hasta el mar Negro, unos 30 kilómetros. El paseo en barco descubrirá las fortalezas de Rumeli Kavagi y Anadolu Kavagi, centinelas del estrecho. Una vez en tierra, vale la pena escaparse para visitar el Café de Pierre Loti. Debe su nombre a un oficial de la Marina, un escritor y viajero que nació en 1850 y falleció en 1923. El lugar destaca por sus vistas al Bósforo y por el cementerio musulmán que lo rodea.

04 San Salvador en Chora

La iglesia de San Salvador en Chora (Kariye Müzesi), construida sobre una colina, fue transformada en mezquita por el gran visir Beyazit II. Es el edificio más antiguo, nadie puede confirmar la fecha de los primeros restos. En el siglo XVIII, el humanista Teodoro Metoquites encargó unos murales con fondo de oro que son una de las joyas del arte bizantino.

05 Bazares

Desde el siglo XV se vende y se compra de todo en el Gran Bazar (Kapali Çarsi): joyas, ropa, regalos... Las tiendas están agrupadas por gremios; todas las corseterías o los puestos de alfombras están juntos. En total, unos 4.000 se esparcen por una superficie de 200.000 metros cuadrados en el mercado cubierto más grande del mundo. El Bazar Egipcio o de las Especias data de 1660 y se sitúa entre dos mezquitas, la de Rüstem Pasa y la Mezquita Nueva (Yeni Cami), con sus muchas cúpulas.

06 La Mezquita Azul

La Mezquita Azul o Soltanahmet Camii fue un encargo del sultán Ahmet I; su construcción duró cerca de dos siglos y fue terminada 10 años antes que la de San Pedro en Roma. Tiene seis minaretes y su interior está decorado por más de 21.000 azulejos de loza de Iznik (Nicea) de color azul. En las inmediaciones se puede visitar el Museo de los Mosaicos (Torun Sok) y el Museo de las Artes Turcas e Islámicas (palacio de Ibrahim Pasa), ubicado junto al hipódromo, del que solo se conservan dos obeliscos y la columna Serpentina de Delfos.

07 Mil y una columnas

Imran Óktem Cad, la cisterna de las mil y una columnas, fue al parecer construida por Filoxeno, senador romano que acompañó a Constantino en el siglo IV. Se trata de la segunda cisterna más grande de la ciudad y la primera en volumen. Servía para alimentar los baños de Zeuxipo y cuenta con 221 columnas con una altura de 15 metros.
Al otro lado de la línea del tranvía se ubica la Cisterna Basílica, o palacio sumergido (Yerebatan Sarayi) como lo llaman los turcos. Es un impresionante depósito, con 80.000 metros cúbicos de capacidad, construido por Constantino y restaurado por Justiniano en 542 con el trabajo de 7.000 esclavos. La cisterna, con 336 columnas repartidas en 12 filas de 28, surtía de agua al Gran Palacio, y durante la I Guerra Mundial se podía visitar en barca; de hecho, James Bond lo hizo en la película Desde Rusia con amor.

08 Palacio de Topkapi

El palacio de Topkapi recibe cada año la visita de un millón de turistas y fue durante cuatro siglos, hasta 1855, la residencia principal de los sultanes. Se accede al palacio por la puerta imperial que conduce al patio de los Jenízaros. El harén de este palacio, con 300 habitaciones, llegó a albergar a mil mujeres, entre las que destacaban la madre del sultán y las favoritas (entre cuatro y ocho). El palacio tiene varios jardines y dependencias aisladas como si se tratara de un campamento de mármol.


fuente El Pais

jueves, 1 de abril de 2010

Cordoba. patrimonio de la UNESCO

Impresiones sobre la ciudad milenaria desde mi perspectiva

La llegada a Córdoba después de visitar Madrid y Ávila tenia cierta predisposición sin embargo no deja de sorprender la calidad de vida lograda por los españoles en los últimos años; la ciudad luce nueva y antigua un excelente ejemplo de urbanización, las terminales de trenes y de autobuses están juntas, lo que no estoy seguro es si sea la única en la ciudad, llegamos en autobús que es mucho mas barato (un tercio del precio) aunque mas lento, cuando estas de vacaciones es difícil desconectarse de la costumbre de correr, de llevar prisa y agregando las campañas publicitarias fué difícil elegir el autobús en lugar de el famoso AVE, tren de alta velocidad que lleva de Madrid a Córdoba en una hora en contra de las casi cinco horas que hace el autobús sin embargo las autopistas españolas son una maravilla, muestra de el desarrollo logrado en este país, es a la vez una oportunidad de constatar de nueva cuenta la calidad de vida que la sociedad española ha logrado, la autopista es nueva en casi totalidad y de no ser así es muy bien conservada, el autobús se detuvo en tres ocasiones, dos para que abordaran mas pasajeros y una mas de descanso por quince minutos en un parador turístico especial para autobuses el mismo que cuentas con instalaciones amplias y cómodas para comprar comida y demás servicios que demandan los turistas o viajeros con baños limpios y totalmente climatizada los precios de los alimentos como en cualquier lugar de este tipo son un tato elevados finalmente es un mercado cautivo sin competencia de precios lo que hace que sean mas elevados un sándwich y refresco por 5 euros.






Continuamos el viaje y llegamos a la terminal a Córdoba a tiempo, antes de salir compramos los pasajes para el siguiente destino que seria Sevilla cuatro días mas tarde el precio por persona fue de 15 euros con eso aseguramos el pasaje en el día mas intenso de movimiento de turismo de la temporada -Jueves santo- el servicio ágil rápido y fácil, la terminal es pequeña con parador para 24 autobuses pero con mucho movimiento me resulto muy interesante ver los alrededores de la terminal zonas habitacionales en estado muy bueno sin ser de lujo la urbanización es de buen nivel el mobiliario urbano es bueno funciona bien y se ve sin daños es decir no se ve nuevo opero no se ve viejo y descuidado podría describirlo como funcional para ir al hotel preguntamos por la ruta de camiones urbanos y no me supieron informar de hecho me decían que era muy lejos a lo que respondí que yo venia de mucho mas lejos desde México por lo tanto la lejanía era relativa otra persona me oriento para tomar un autobús urbano a una distancia de tres cuadras que me llevaría a la zona de mi hotel en la Av. Cádiz de el otro lado del río Guadalquivir la ciudad y especialmente el casco antiguo es pequeña la Av. Republica de Argentina rodea prácticamente el centro antiguo y es la zona céntrica contemporánea de la ciudad el centro es zona protegida y zona turística en donde solo se mantiene y quizá se mejora para funcionalidad el entorno, sin embargo no hay nuevas construcciones además es la zona turística por lo que la actividad se enfoca a el turismo con todo lo que demande, hospedaje, restaurantes, tiendas, etc. etc.



Todo el centro turístico es bellísimo y de valor cultural e histórico incalculable que no queda ni la menor duda, sin embargo la parte urbana es estupenda los servicios de autobuses son limpios, atentos, seguros, puntuales y accesibles, 1.10 euros por recorrido los paradores son limpios y con horarios y en algunos casos con tableros electrónicos que informan el tiempo que falta para el siguiente autobús el espacio urbano es ejemplo de convivencia con banquetas amplias que combinan el espacio para bicicletas peatones jardines bancas estacionamientos subterráneos administrados por particulares facilidades para discapacitados que comprende desde elevadores para acceder a los estacionamientos así como semáforos peatonales con alarmas auditivas para discapacitados, los cruces de semáforos son respetados por los automóviles como por los peatones, los jardines están perfectamente cuidados limpios y podados, cuentan con cestos de basura con mucha frecuencia en fin un ejemplo de urbanización que entre otras cosas llama la atención por la cercanía con el centro histórico a menos de un kilómetro se encuentra todo un ejemplo de urbanización funcional para la clase media los edificios que están en la zona cuentan con estacionamientos subterráneos son pos lo menos de 5 niveles y el mas alto en la zona era de 8 niveles en todo los casos la planta baja es para el comercio que mantiene viva la zona, hay bancos, ferreterías, cafés, restaurantes en fin todos los servicios que puedan necesitar la población lo que incluye tiendas de víveres de cadenas con precios iguales a las de las grandes superficies lo que evita los desplazamientos largos para “hacer el súper” como lo llaman en estas tierras

Todo esto es un modelo muy interesante de estilo de vida moderno y funcional tema aparte es el tema de la identidad geográfica ya que esta forma de vida es muy común en la mayoría de las ciudades de Europa que he podido visitar aparentemente son iguales desde mi perspectiva ya habrá oportunidad de conocer la opinión de ciudadanos de esta comunidad que por el momento esta examinando el comportamiento económico de algunos de sus miembros entre otros España la que hoy encuentro deseable a modelar


Toda esta reflexión me hace pensar en el proyecto que para Guadalajara las autoridades habían propuesto para la zona de el parque Morelos, en principio me parece que es buena la opción viendo los resultados en Córdoba pero con la incapacidad que hemos demostrado en nuestra ciudad para lograr acuerdos es una pena que la oportunidad se haya ido.

martes, 9 de febrero de 2010

Lisboa en las entrañas ( calentando motores)

Lisboa en las entrañas
Pronóstico del Clímax
Xavier Velasco

Encuentro y extravío

Hay historias que crean compromisos extraños con el destino. ¿O será que en principio despiertan tentaciones que al cabo de unos cuantos sueños exagerados se transforman en compromisos íntimos? Uno asiste a la historia cuando ésta aún es ficción y de la nada se hace la propuesta de convertirla en realidad. “Tengo que estar un día en ese lugar”, nos decimos, pues de repente hallamos que nuestra vida no estará completa si incumplimos con ese compromiso, al que tal vez los otros llamarán arrebato, locura, capricho. Pues de cualquier manera no es posible explicarlo, y para el caso ni necesidad hay. No pretendo aquí hablar de nada que considere explicable, y hasta me refocilo en la certidumbre de que entre más oscuro parezca, más claro será al fin.

La historia era muy simple: un marinero, de nombre Paul, descendía del barco que recién habíase detenido en Lisboa, y caía hechizado por la ciudad. Recién llegado a una suerte de bar con servicio de hostal, advertía a la cantinera, de nombre Rosa, que el reloj sobre la pared tenía descompuesto el segundero, mismo que iba en sentido contrario al de las manecillas convencionales. Pero la cantinera, que cumplía también con las funciones de camarera, replicaba que no era el reloj, sino el mundo el que caminaba al revés. A partir de ese punto, el marinero entraba en un ritmo distinto que le invitaba a dejar todo atrás, el barco incluido, y darse a un extravío lusitano cuyos tintes desvergonzadamente poéticos no permitían al espectador más salida que caer en un estado idéntico de asombro y seducción, donde el mundo objetivo se disolvía a la par de todo imperativo de congruencia mental. La idea era extraviarse, disolverse, ya no tanto en los desvaríos del protagonista, como en la magia propia de la ciudad. Luego de ver tres veces la película —En la ciudad blanca, de Alain Tanner, con Bruno Ganz y Teresa Madruga— entendí que algún día, cualquier día, tendría que hacer lo propio, y que entonces Lisboa me estaría esperando.

Sospecha de omnipresencia

Ayer mismo en la noche compré la película. Fue un consuelo feliz para piernas y pies, que ya no daban más después de tantas horas de probar un extravío de suyo inexplicable, tal como la hermosura del entorno. No por cierto la clase de belleza que se espera de una ciudad con virtudes turísticas intrínsecas, sino un hechizo extraño que va ganando hondura conforme el tiempo pasa y uno va descubriendo que aquí las horas tienen otra consistencia. Otro tiempo, otra luz, otros colores. Si uno entra por el puente Vasco da Gama, distinguirá a lo lejos nada más que un intenso resplandor nacarado, que luego palmo a palmo va ganando texturas y tonalidades. Lisboa es, en efecto, una ciudad blanca, aún con sus incontables tejados rojizos y hasta esos muros pardos y cochambrosos que la dotan de algún encanto oscuro y de pronto entrañable: un lugar que se va metiendo entre las vísceras sin que termine uno de enterarse. Si los relojes no marchan al revés, es seguro que lo hacen a su aire. La clase de ciudad donde daría vergüenza la premura.

Hace ya cinco días que camino incansablemente por esta ciudad blanca, sin rumbo casi siempre, al garete entre meandros, callejones, escalinatas y pasadizos, intuyendo no obstante que de cualquier manera arribaré a un destino preferible. ¿Qué tendría de extraño que luego de elegir casi por norma las travesías torcidas y enrevesadas termine uno por desconfiar de los caminos rectos? Cada día que parto cuesta abajo por la Avenida da Liberdade —toda ella imponente, derecha y majestuosa— las calles aledañas insisten en hacerme guiños irresistibles. Y después, cuando al fin suba o baje por alguna de esas banquetas sembradas de adoquines blanquecinos, nuevas invitaciones irán surgiendo a diestra y siniestra, cual si el propósito de toda la ciudad fuese hacer del camino ya un destino. Conforme los días pasan y el hechizo se hace de autoridad, los rincones se van haciendo familiares, no así el mapa de una ciudad esquiva que se resiste a ser cartografiada. Se llega a cada sitio por una suerte de azar objetivo que rara vez defrauda al caminante; se está así en todas partes y en ninguna.

En el revés del mundo

Apenas se concibe que en calles tan estrechas quepa siempre un tranvía, y hasta dos. A veces, cuando ya las piernas no dan más, viajar abordo de uno es como hacer verdad las fantasías de un niño en un parque temático, entre parques y plazas que brotan todo el tiempo de entre los recovecos imperantes. Son tranvías angostos y pequeños, donde no cabe más que una treintena de pasajeros, si bien muy rara vez se ve alguno con prisa. Si en casi todo el resto de Europa se vive con un ojo en el reloj, el tiempo de Lisboa suele ser generoso como pocos. A menos que uno salga del centro hasta el sitio de la Expo 98 —la Lisboa ultramoderna del distante Parque das Nações: una majadería deslumbrante para quien ya se mira repleto de saudade—, hace falta una dosis extrema de imaginación para asumir que estamos en el siglo XXI.

Camino entre las callejuelas del Bairro Alto, entre cafés pringosos, bardas pintarrajeadas, barecillos bohemios y ropa tendida, con la intención difusa de llegar al café de la zona del Chiado entre cuyas mesas está la figura de bronce Fernando Pessoa, sentado al lado de una silla vacía. No sabría explicar muy bien por qué aún traigo impresa esta sonrisa de bembo feliz, ni me preocupa que al final desemboque en cualquier otra parte, pues de cualquier manera mi sentido de orientación me pide que lo ignore a como dé lugar. Diría incluso que el solo hecho de llegar adonde quiero ir será a su modo una pequeña decepción, y ello entre otras cosas me conduce a concluir que sí, es muy posible que el resto del mundo vaya al revés, y adelante sea atrás y atrás adelante, que la izquierda sea zurda y el mañana el ayer, y al cabo el desvarío resulte entonces la última certeza. Pues mi única certeza en estos momentos es que al fin he cumplido con la cita y todo, por supuesto, era verdad.





Fuente milenio

lunes, 19 de octubre de 2009

Balún Canan

El mes pasado asistií a la representacion que realizo Ofelia Medina de los poemas de la Chiapaneca Rosarios Castellanos titulada: Intimamente Rosario, de la autora de los poemas conocia poco, sabia que era una autora importante de las letras hispanas sin embargo confieso que ni siquiera sabia su nacionalidad, afortunadamente en esta epoca existe internet y con unos cuantos cliks es bastante sencillo darse una idea de cualquier tema; encontre muchos sitios que hablan de su obra poetica, ensayistica, incluso obras de teatro; me entere que la mujer nacion Chiapas y que fue una mujer muy reconocida en el campo de las letras incluso llego a ser embajadora de Mexico en Israel lugar donde fallecio.




Asisti a la puesta en escena en dos ocaciones consecutivas fue muy grato especialente la segunda vez que asisti ya que mi ignorancia sobre su obra poetica me provoco que en la primera funcion me confundiera con los diferentes poemas interpretados por Ofelia Medina, la segunda ocacion en que vi la puesta en escena fue mucho mas agradable al menos para mi


En la busqueda de informacion encontre los titulos de algunas de sus obras mas representativas, entre otras: "Balun Canan" novela escrita en prosa que se divide en tres partes, narra los sucesos y las forma de vida de un lugar en el estado de Chiapas la obra fue escrita a mediados de los años cincuentas sin embargo apesar de haber pasado casi sesenta años de su publicacion es totalmente vigente, la obra describe los usos, abusos, costumbres, conflictos sociales, raciales y de tierras en la sociedad Chiapaneca.



mas informacion aqui
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miércoles, 25 de marzo de 2009

Barcelona 1908

Barcelona, un paseo en tranvia. Una obra de 1908 que nos muestra la ciudad condal y sus principales calles bajo la dirección de Ricardo Baños.



duración 7:44

martes, 24 de marzo de 2009

SIN ALIENTO

Todavía faltaba mucho para completar la escalada de la ladera empinada que nos sacaría del pueblo y nos pondría en el camino al Santuario de las mariposas Monarca, cuando sentí que me faltaba el aliento y la fuerza de las piernas se estaba agotando.

Había aceptado el reto de seguir esa ruta más difícil por amor propio, sin tener un entrenamiento previo, dada mi vida sedentaria. Se trataba de subir por la escarpada cuesta y dejar de lado el largo y sinuoso, pero más asequible camino. En ese momento no había opción de regreso, así que me senté en una piedra para recobrar energías y seguir adelante. Desde ahí se veía la mayoría de las casas de la población que se apiñaban, al parecer, en desorden en la hondonada que partía la montaña en dos.

Angangueo, un viejo pueblo minero, desahuciado por la pobreza de las vetas yacía polvoriento y adormilado. Allá abajo se perfilaba la cúpula de la parroquia, redonda y prominente, que me hacia pensar en el ombligo de la barranca, precisamente al centro. Junto, se alzaban las afiladas torres góticas de la capilla de la Inmaculada, que había sido propiedad privada de los primeros dueños de las minas y habían cedido al pueblo cuando vendieron a una compañía extranjera.


Las dos laderas cubiertas de techos de tejas en una maraña que no permite ver caminos, ni calles que comunicaran entre ellas. El río se escurría contaminado al fondo de la hendidura de la montaña y a ambos lados custodiado por las estrechas carreteras que como dos filos de plata guiaban la entrada y la salida de los turistas que traían un poco de animación al poblado.

Quedaban reliquias de otros tiempos: la estación del ferrocarril desmantelada, Habían desmontado las vías y recogido los rieles, sólo quedaban los sombríos callejones entre los árboles. En las afueras del pueblo donde el terreno se ampliaba hacia el valle, los desperdicios de las minas habían formado niveles sistemáticamente depositados que hacían parecer escalinatas de ruinas de pirámides que nunca existieron.

El aire quieto me acarició las mejillas encendidas por el esfuerzo y reemprendimos la marcha hacia lo alto donde se alzaba la estatua delirante del minero desconocido que alzaba la mano como invitando al trabajo, a la lucha. Por fin llegamos, a la cumbre y el paisaje se abría a lo lejos con toda una gama de azules, los árboles de los montes vecinos llenaban de vida con los distintos follajes y a la distancia se adivinaban otras poblaciones. El aire puro y transparente de la cumbre me inundó los pulmones y me animó a seguir adelante. Habíamos llegado al camino a penas, que conducía al Santuario y habría que recorrer unos tres kilómetros más. De pronto al torcer de una curva apareció un camión de redilas que hacía el servicio al lugar de las mariposas. Sin pensarlo mucho abordamos el vehículo. Me dejé levantar, por los brazos, como un muñeco de trapo. Entonces el cansancio me venció totalmente.


Se abría delante de nosotros un valle muy amplio, del que habían levantado la cosecha de maíz, al fondo del cual los altos árboles oscurecían el horizonte. Dejamos el transporte y a pie nos acercamos al bosque que resguardaba el santuario. Grandes letreros pedían que se acercara uno en silencio para no perturbar el sueño de las bellas durmientes.

De nuevo perdí el aliento pero de sorpresa, de admiración; entrábamos en un mágico palacio de cuyas columnas: los gruesos troncos de los pinos, oyameles y robles, pendían largos y coloridos velos formados por miles y miles de mariposas que se sostenían unas prendidas de las otras. Como ya era más de mediodía el sol caía a plomo sobre el bosque y se colaba por los escasos claros e iluminaba otros cientos de mariposas que revoloteaban acompasadamente y nos hacían imaginar danzas rituales. No podíamos permanecer por mucho tiempo, extasiados contemplando este espectáculo de ensueño porque había decenas de visitantes que hacían fila en las afueras del mágico palacio, esperando para entrar.

Estaba estrictamente prohibido tocar las mariposas, aunque estuvieran muertas para preservarlas del tráfico ilícito por parte de los lugareños. Yo, impresionado por el maravilloso espectáculo que había admirado, me arriesgué a ser amonestado y disimuladamente recogí el cuerpo de una mariposa para conservar como amuleto, el encanto de esta experiencia.




Javier Martínez Rivera
18 de marzo 2008

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martes, 3 de marzo de 2009

El turno del escriba


Graciela Montes – Ema Wolf. El turno del escriba (Alfaguara, 2005)

Dos escritoras cercanas a los 60 años de edad, dedicadas durante décadas a la literatura infantil, suelen reunirse en un café a hacer planes para escribir juntas una novela histórica que les permita alcanzar el reconocimiento de los lectores adultos y de la crítica. Tras un arduo trabajo de investigación y redacción, ese libro obtiene uno de los más importantes premios literarios y convierte a las autoras en celebridades internacionales. Esta historia no es ficción, es la de las escritoras argentinas Graciela Montes (Buenos Aires, 1947) y Ema Wolf (Buenos Aires, 1948), y su libro El turno del escriba, ganador del Premio Alfaguara de novela 2005.

Montes y Wolf nos remiten a la Génova de fines del siglo XIII, a la prisión en la que es recluido el veneciano Marco Polo (Génova y Venecia se encontraban entonces en guerra) al regreso de sus viajes y aventuras por todo Oriente. Polo comparte una celda con el escriba pisano Rustichello; quien al escuchar los fabulosos relatos del veneciano decide escribir a partir de ellos un libro cuyo éxito les permita a ambos salir de la prisión. El turno del escriba narra más que nada las dificultades que tiene que superar Rustichello para transcribir furtivamente, durante el trabajo burocrático diurno al que está obligado, las historias que su compañero de celda le cuenta cada noche.

El riguroso trabajo de documentación histórica de Montes y Wolf les permite describir detalladamente la labor de Rustichello, tanto de copista (el tipo de plumas y materiales que usaba, la forma en que corregía y ordenaba los textos) como de auxiliar de un juez de robos. Esta última, que le da al protagonista el privilegio de andar por la ciudad, es un buen pretexto para que se recreen transacciones comerciales, ritos religiosos populares y todas las actividades cotidianas de la Génova de entonces. Se trata de extensas y complejas descripciones en las que las autoras apelan a su buen manejo de la prosa y a todo su oficio literario.

Pero las abundantes y excesivas descripciones dan lugar, como ya han señalado los críticos españoles e hispanoamericanos, a "una saturación informativa, un desborde de nombres y enumeraciones que poco aportan al relato" (Soledad Quereilhac) y que más bien entorpecen la propia narración novelesca. A esto hay que sumar otros problemas: el poco desarrollo de los personajes (Marco Polo parece más una máquina que cuenta historias que un ser humano), la ausencia de diálogos y de una verdadera trama narrativa (con picos de tensión), o el humor casi infantil que apela constantemente a elementos escatológicos.

Estas características se han convertido casi en constantes de las novelas históricas más recientes, especialmente de aquellas escritas por autores "académicos", (el caso más reciente en el Perú es Neguijón de Fernando Iwasaki) que creen que pueden suplir la capacidad de fabular (crear historia de interés), la densidad psicológica de los personajes o los aspectos simbólicos del texto por únicamente el trabajo de investigación histórica. Novelas cuyo paradigma literario son El nombre de la rosa de Umberto Eco o, en español, La caverna de las ideas de José Carlos Somoza, ambas protagonizadas también por copistas o traductores.

La reflexión acerca del proceso de creación literaria, que este tipo de personajes permite realizar, es uno de los aspectos mejor explotados por Montes y Wolf. Y no por las reflexiones en sí (no resultan muy originales ni profundas) sino por la ironía con que se abordan los problemas de la propia novela; como cuando Rustichello agobiado por los detalles económicos y cotidianos de los relatos de Marco Polo le explica que los lectores esperan "historias, deleitarse con noticias de milagros y estremecerse con la relación de pecados horrendos". El turno del escriba no es una mala novela, aunque tampoco llega a estar a la altura de las expectativas creadas en torno a ella. fuente
http://agreda.blogspot.com/2005/07/el-turno-del-escriba.html


domingo, 19 de octubre de 2008

Real de Catorce




Real de Catorce, San Luis Potosí

Hacía muchos años que había escuchado de este lugar y de un tiempo a la fecha deseaba visitarlo, en la década de los noventas viaje por la zona muchas veces, pero, en aquel entonces otros asuntos estaban en mi interés y conocer lugares como este no pasaba por mi mente.

Este año por fin llego la oportunidad de conocer el viejo pueblo minero, la web es una increíble herramienta ya que la información está siempre disponible solo hay que dedicar un poco de tiempo para buscarla de entre tanta paja que abunda en la red; Me llevo mas o menos una semana seleccionar la información, que dicho sea de paso, un viaje empieza desde que lo planeas, el viaje se va cocinando como a fuego lento y poco a poco va soltando los aromas así como los buenos banquetes.

Real de Catorce está ubicado en la parte norte del estado de San Luis Potosí, fue una población minera que llego a tener alrededor de 40 mil habitantes actualmente se dice que la población no rebasa los mil habitantes, su actividad principal ahora es el turismo, del que se desprenden dos estilos de turismo, por un lado está el visitante religioso que en el mes de octubre visitan a San Panchito, el santo patrono que tiene fama de ser muy milagroso y por otro lado está el turismo de aventura que principalmente en los puentes vacacionales llena el lugar, desde luego las vacaciones de semana santa el lugar se llena a tope.

Es una pequeña población se encuentra enclavada en el fondo de un grupo de cerros, muy curiosas sus características, pero antes hay que mencionar el recorrido desde Guadalajara; la distancia, es aproximada de 700 Km ya sea por la ruta de Zacatecas o por Aguascalientes, más o menos la misma distancia, nosotros elegimos el camino por Zacatecas los que nos llevo a iniciar el viaje atravesando la espectacular barranca de Huentitan en la parte norte de la ciudad, camino antiguo y angosto ya que por las dificultades de la zona es muy difícil que lleguen a ampliar la carretera, sin embargo las desventaja se convierte en ventaja, ya que el tráfico pesado, camiones y tráileres no circulan por la ruta.

El recorrido es muy bonito, un tanto sinuoso pero interesante pasamos por muchos pueblos algunos ya con libramientos carreteros los que indica que el desarrollo está llegando, la carretera se encuentra en muy buen estado y por la distancia que planeábamos recorrer decidimos no parar en el camino para llega a buena hora al Real.

Pasando la ciudad de Zacatecas tomamos la ruta al norte, rumbo a Saltillo, donde lo peculiar de esta ruta son unos tramos muy largos y rectos casi por completo y planos, son realmente aburridos, sin embargo a pesar de haber recorrido esa ruta muchas veces anteriormente, esta vez, me llamo mucho la atención la vegetación de la zona, se le considera zona desértica, creo que la tierra en la región no es muy fértil y no hay mucha agua, además está lleno de palmas del desierto; es impresionante el panorama, parecen alebriges, tienen raras formas, muchas ramas y no hay ninguna igual, llegan a tener alturas de hasta 10 metros pero son tantas que si saliera uno de la carretera se perdería en la zona fácilmente, todas son diferentes y son millones y muy espectaculares; gran parte del camino después de Zacatecas es lo único que encontramos, paramos en varias veces a tomar algunas imágenes, sin embargo era curioso, al ir en el auto a velocidad se ven muy grandes y muchísimas, al detenernos a tomar fotografías se complica la situación porque solo se ven las de la primera fila, en las imágenes es difícil plasmar la gran cantidad de palmas que en algunas lomas se alcanzan a divisar; Avanzamos cerca de 250 kilómetros por la carretera aburrida y llegamos al crucero de San Patricio único cruce de carreteras en el que se deprende una angosta carretera que conduce a Matehuala y de paso al crucero con Real de Catorce, esta carretera es mas reciente su construcción y recién esta pavimentada lo que permite circular a buena velocidad a pesar de su angostura, al tomar este camino notamos una mayor variedad de cactus, palmas y nopaleras en la zona, de un tiempo a la fecha he tratado de formar una colección, sin embargo aunque parecen plantas fáciles de mantener- ya que puedo olvidar ponerles agua por largo tiempo sin que se mueran- no es tan fácil lograr tenerlos en cautiverio y utilizo el termino por que parecen realmente vivos y consientes, en una de las ocasiones en que nos detuvimos a querer llevarnos alguno, nos dimos cuenta de lo agreste del terreno, el calor era muy fuerte, además había muchas moscas, al circular no se notan pero al descender del auto te atacan; la variedad de cactus es impresionante, las espinas de dichos cactus parece que las avientan, intente desprender uno con el pie, pero lo que logre fue que se incrustara una espina de mas o menos una pulgada y que atravesó la suela de mi bota, me costó trabajo desprende la espina, me di cuenta que sería difícil su transportación sobre todo peligrosa, además está prohibido extraer plantas de la zona.

Por fin nos acercábamos a la desviación de real de catorce divisamos una cordillera hacia el sur era la única que se veía desde hacia gran tramo y pensamos que podía ser justamente las montañas de la población, tomamos algunas imágenes ya que era atractiva la forma que tenia la montaña realmente tiene cierto magnetismo, más adelante al tomar el camino empedrado descubrimos que era justamente las montañas que envuelven al Real, que para llegar, hay que recorrer un camino perfectamente empedrado que data de 300 años son aproximadamente 30 kilómetros de subida, el espectáculo es cada vez mejor los paisajes son impresionantes además como vamos subiendo por momentos se puede ver un paisaje muy espectacular del valle; el valle que claramente deja ver los ranchos que si tienen agua ya que se diferencian por su verdor pasamos por dos poblaciones abandonas, se ven los restos de construcciones en donde solo quedan la mitad de las muros, construidos de piedra, me recuerdan Pompeya en Italia, podemos imaginar así el esplendor que llego a tener el auge minero esta región.

Por fin llegamos a la entrada del pueblo sin embargo el pueblo se oculta o visto de otra manera nos recibe de una manera única para llegar a Él hay que recorrer un túnel del que no se divisa el final un túnel de 2.7 kilómetros en el que en algunos tramos solo pasa un automóvil y que originalmente fue construido para extraer el mineral, plata, de las montañas; tengo entendido que es único el túnel en su tipo y en su tiempo en México , es muy largo y a la mitad de su recorrido gira a mas menos 45 grados para continuar hacia la salida, en el trayecto se ven algunos socavones que indican su uso en el pasado tiene también pequeñas capillas y al recórrelo es común encontrar personas caminando ya que es la ruta más corta al Real de Catorce

Al túnel se le conoce como el túnel de Ogarrio en honor a algún personaje ilustre de la población Real de Catorce llego a tener tal cantidad de plata que se le considero el segundo real más importante de América en los tiempos en que los españoles dominaban este continente, el mas importante en aquellos tiempos estaba en Perú, ningún otro Real en México llego a competir con Catorce


El túnel Ogarrio es la puerta de entrada a Real de Catorce, San Luis Potosí, México.
El cantante se llama Fabrizio Moro y ganó la sección jóvenes del festival de San Remo 2007. Es una canción contra la mafia y contra cualquier tipo de injusticia y opresión. ¡Viva la tolerancia!

El pueblo vive un tercer periodo de esplendor los anteriores se deben a la plata y durante prácticamente todo el siglo pasado el poblado estuvo casi totalmente abandonado, de unos años a la fecha se ha vuelto un lugar turístico, del que se desprende su tercer periodo de esplendor, con pequeños hoteles boutiques con políticas de respetar el estilo, arquitectura y con el entusiasmo de mexicanos y extranjeros el pueblo ahora ofrece su historia y sus ruinas como principal atractivo, un atractivo muy poco común, incluso, en la parte alta de las montañas hay una zona llamada pueblo fantasma en donde solo se ven las construcciones pero nadie las habita.

Visitar Real de Catorce es una aventura muy particular es un pueblo tranquilo pequeño para caminarse lentamente la altura sobre el nivel del mar, lo inclinado de sus calles así como sus empedrados originales invitan a recorrerlo lentamente contemplando las ruinas de sus fincas visitando la plaza de toros, el templo, la casa de moneda, el panteón el pueblo fantasma sus pequeños hoteles y el jardín principal, o bajando a los puentes dedicados a los santos contemplando sus montañas que ocultan el mineral precioso en sus entrañas.

Les recomiendo comprar los libros que ahí se venden sobre la historia de la población seguro recordaran y disfrutaran más el viaje con la lectura de su historia y sus leyendas.

Es curioso ver que incluso el transporte publico es antiguo, se utilizan para llevar a los pobladores aquellos famosos jeeps conocidos como willys es el único lugar en donde he visto funcionando estos automóviles llevando turistas en el techo para los recorridos a los valles cercanos hay que recordar que la región de Catorce es región de culto para los huicholes ahí es el destino de sus viajes espirituales donde consumen peyote y tienen lugar sus ceremonias ancestrales por todo esto creo que Real de Catorce es un lugar que en algún momento hay que visitar, actualmente está incluido en el programa pueblos mágicos de la secretaria de turismo y realmente tiene mucho que ofrecer ahí se han filmado algunas películas mismas que han generado más turismo.

Les dejo una serie de imágenes saque y algunos vínculos.

Saludos

Fer

aqui el enlace al album de fotos son una seleccion de 97 imagenes de las 800 que tome en tres dias la verdas es que con las camaras digitales son demasiadas las imagenes que tome pero bueno ahi esta para que las disfruten

Real de Catorce

sitios recomendados: www.realdecatorce.net, www.emexico.gob.mx/sanluispotosi

video de la cultura huichola y de el pueblo duracion de 8 minutos vale la pena refleja muy bien lo que se ve dia a dia en Real de Catorce



lunes, 11 de agosto de 2008

Laguna Larga, Michoacan



Julio es el mes de las vacaciones y para mi fueron cuatro fines de semana de paseo para cerrar el el periodo vacacional con un tour express a laguna larga.

Ubicado en el parque nacional los azufres, en los limites de los estados de Michoacan y de México el parque nacional es un verdadero paraíso de montaña, una zona alejada de las grandes concentraciones urbanas, ideal para el camping especialmente la zona de la alguna larga.

La distancia entre Guadalajara y el parque es de 350 kms. mas o menos, y la manera mas rápida de llegar es por la autopista de cuota, Gdl-Toluca, mas adelante de la caseta de cobro a Maravatio esta la desviación al parque, de ahi solo faltan 25 kms por una angosta carretera que serpentea por un magnifico bosque de pinos e instalaciones geotermicas de la CFE, la vegetación es imponente, arboles de no menos 30 metros de altura llenan las montañas de este maravilloso bosque, el camino es sinuoso y muy empinado con algunos comercios de frutas en almíbar propias de la región: manzanas, duraznos, etc. repentinamente al salir de una curva encontramos Laguna Larga, lugar de nuestro destino un pequeño lago-presa quizá artificial de poca profundidad se divisa, un paisaje estupendo de la naturaleza. A las orillas del lago una zona de campamento nos indica que hemos llegado la zona de campamento cuanta con cabañas habitaciones tipo hotel área de campamento y uno de los grades atractivos son las aguas termales el balneario cuanta con seis albercas de agua caliente las primeras en la parte alta de la montaña se encuentran nos dicen a 40 grados

Viajar de campamento tiene su encanto, días antes, preparar la lista de las cosas por llevar: tienda de campaña, bolsa para dormir, lampara, hieleras, catres, colchonetas, sillas, mesa, radio, traje de baño, cuchillo, comida, etc. etc. y en esos etc. siempre algo se olvida y justo cuando llegas y empiezas a armar el campamento es cuando te das cuenta de el faltante en esta ocacion fue una extensión larga para llevar corriente eléctrica hasta la tienda de campaña y poder disfrutar de radio tv. o luz al interior pero al fin campamento.

Algo que espero retener en mi memoria por mucho tiempo, es el amanecer a la orilla de la laguna un espectáculo hermoso verdaderamente; la laguna soltando vapor, el bosque a media luz y los sonidos de la naturaleza bien valen el esfuerzo por espantar la flojera y salir un sábado temprano de casa y recorrer 350 kms.

informacion de cabañas y camping:
www.lagunalarga.com


mas fotos aqui
Laguna Larga

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lunes, 2 de junio de 2008

donde huir en secreto...


este articulo le lei en la revista EPS de el diario el pais en su edicion dominical me gusto y lo comparto:



En la década de los ochenta del pasado siglo, viví un par de años en Venecia. No seguidos exactamente: pasaba allí mes y medio y luego tres en Oxford, otros dos allí y a continuación dos en Madrid, así entre 1984 y 1989. En Venecia no hacía vida de turista, sino de residente: me asimilé a las personas que me acogían amablemente en su casa y que vivían allí todo el año. Claro que me asomaba a una iglesia o a un palacio cuando me pillaban de camino en mis recorridos y paseos cotidianos. Iba al mercado del Rialto, al mercadillo de Campo San Barnaba y al supermercado de Campo Santa Mar¬gherita, hacía un poco de amo de casa (sólo un poco), y aprendí los más raros atajos para evitar las calles por las que era imposible transitar, abarrotadas de rebaños turísticos de gran torpeza, lentitud y vociferación. En aquella época me llamaba la atención que Venecia parecía ser la única ciudad del mundo en la que los visitantes no se comportaban como solían hacerlo en las demás que yo conocía, a saber, más o menos con el mismo respeto que uno observa cuando está de visita en casa ajena. En la propia uno pone los pies donde le place, desordena cuanto quiere, se tumba en el sofá o en el suelo –tengo mucha querencia por el suelo–, maneja el tocadiscos y la televisión a su antojo. Cosas todas más o menos normales que sin embargo jamás haría en casa de otro. (Bueno, con la excepción del ex-Presidente Aznar, que ya sabemos lo grosero que es cuando visita a sus amigos). Los forasteros que pisaban Venecia tomaban la ciudad al asalto, como si allí no viviera nadie y fuera una especie de parque temático a disposición de ellos, con la agravante de que ni siquiera habían pagado una entrada que les diera la sensación de algún “derecho adquirido”.



“Mala suerte para los venecianos”, pensaba. Entonces había unos cuarenta mil (ahora unos treinta), pero era gente tan atareada como la de cualquier otro sitio, con las mismas obligaciones y bastantes más dificultades, al no haber allí tráfico rodado. “Es lo malo de tener una ciudad tan maravillosa: todo el mundo se considera no sólo con derecho a verla, sino a hacer uso de ella sin tener en cuenta a sus habitantes. Como si éstos no existieran ni tuvieran quehaceres, como si no necesitaran silencio, como si el lugar fuera sólo un escenario, un decorado desierto en el que cada turista puede actuar como le venga en gana”. Lo que no preveía era que esta manera bárbara y desconsiderada de visitar un sitio iba a convertirse en la norma y a afectar a todas las demás ciudades, o al menos a las más turísticas. Me contaba hace poco Manuel Rodríguez Rivero que en un viaje a Praga le habían insistido en que no intentara ver –menos aún atravesar– el famoso Puente de Carlos después de las siete de la mañana ni antes de las diez de la noche, porque las masas se lo impedirían. La mayor parte de la gente que va a Florencia ya no tiene oportunidad de sufrir el síndrome de Stendhal que este escritor describió, porque de las bellezas allí contenidas no logra ver apenas nada: los cuadros tapados por incontables cabezas –que no siempre cerebros–, los edificios pisoteados por las manadas. La última vez que estuve en Roma, mi visión del Panteón quedó alterada: tenía el hotel muy cerca, de modo que me pasaba a diario a muy diferentes horas, pero no hubo forma de sentir el espacio de su interior, como un vagón de metro en hora punta sólo que con mucho más griterío. No hace falta añadir que casi todas estas greyes no desean ver nada, están sólo preocupadas de hacerse fotos estúpidas con sus estúpidos móviles para luego poder decir la más estúpida frase de nuestros tiempos: “Yo estuve allí”. Ahora hay incluso un programa de televisión así titulado, que debe de ser el más estúpido de todos, porque a esa frase sólo cabe contestar: “¿Y? ¿Y qué, que usted estuviera allí? Eso no tiene ninguna importancia ni a usted se la agrega en absoluto. Estar hoy en cualquier parte está al alcance del más cenutrio. Viajar a los lugares ‘imprescindibles’ no distingue, sino que vulgariza”.

Madrid y Barcelona son también cada vez más turísticas, pero aquélla sufre la desventaja de que todos los españoles la consideran “suya” y adoptan cada vez más los vandálicos hábitos de quienes invadían Venecia. La gente la recorre en tropel chillando, cantando, batiendo palmas, y, como le queda una fama de ciudad “con marcha”, al final de la noche, para sentirla, acaba vomitando y orinando contra nuestras fachadas. Pero ocurre algo parecido en casi todas partes. Nadie se comporta ya como “visita” en Londres ni en París, en Budapest ni en Edimburgo, en Salamanca, Toledo, Sevilla o Granada. Todas son meros escenarios, decorados para el disfrute de los forasteros, a los que importa una higa el padecimiento de los habitantes. Sólo cabe ir a lugares que aún no sean turísticos, aunque eso está cada vez más difícil por culpa de suplementos como este o El Viajero del mismo diario, que no dejan piedra sin levantar y que van haciendo caer en manos de las hordas, uno por uno, todos los rincones agradables del globo.

Estuve hace poco, unos días, en una extraordinaria ciudad italiana. En parte lo es porque allí no han llegado esas hordas que impiden y se impiden ver todo, que ponen los pies sobre las mesas y arrojan sus excrecencias al suelo, que miran sin ver y sin que mirar ni ver les importe, porque lo hacen tan sólo a través de una cámara estúpida. Como es lógico, me callaré el nombre de esa ciudad, por si acaso algún día decido irme a vivir a ella.

miércoles, 7 de mayo de 2008

En busca de las mejores Pitayas

Al corazón de las pitayas.

En busca de la mejor pitaya, fruto de la temporada de calor.

Pitayas pitaaaaaayaaaas!!! Gritan por las calles de mi barrio en Guadalajara un grito que solo en los meses de abril y mayo se escucha por estas calles y es que los vendedores de pitayas, frutos de los cactus de la zona de Sayula, Jalisco, invaden la ciudad ofreciendo esta exótica fruta que se madura en esta temporada de calores y que su temporada es muy corta, con las primeras lluvias se acaba la cosecha, me imagino que es un fruto muy delicado ya que al transportarlo para su venta lo introducen en cestos y acomodan las pitayas entre ramas de alfalfa o hierbas frescas para mantenerlas frescas

Esta vez fuimos a buscar la zona de las pitayas en las cercanías de mí cuidad, Guadalajara; la ruta fue en siguiente orden:

Guadalajara

San marcos

Zacoalco

Techaluta

Teocuitatlan

Citala

Tuxcueca

Guadalajara

El recorrido es no mayor a los 200 kilómetros un circuito ágil agradable caluroso en esta temporada pero con muchas opciones para detenernos, ya sea a tomar fotografías, disfrutar de los antojitos de la zona, comer las famosas pitayas al borde del camino o entrar a las huertas del la zona en algunos ranchos al pasar.

Esta vez iniciamos el recorrido y la primera parada fue a disfrutar de un fresco tejuino con nieve de limón, justo en el cruce de la carretera libre a Cd. Guzmán y las vías del tren cerca de la desviación a San Marcos ahí ofrecían tejuino, artesanías, guamúchiles, birria en fin era como una zona de comidas rápidas a bordo del camino; el tejuino es una bebida refrescante que se elabora apartir de la fermentación del maíz –es delicioso--- paramos a tomar nuestro brebaje en un pequeño toldo que atendía una señora muy amable con sus niños muy sonrientes por cierto, y de paso a ver las artesanías de la región, consisten en objetos decorativos hechos apartar de ramas de árboles o arbustos que los artesanos de la zona transforman en bicicletas, carretillas, canastos, cabañas a escala, todas elaboradas con pura ramas, me parece muy creativo, algunas incluso muy ingeniosas como las que ven en estas imágenes

De ahí seguimos hasta el crucero de San Marcos, un pequeño pueblo en las faldas de la montana oriente de la zona a bordo de la laguna del mismo nombre, para llegar al pueblo se toma una angosta carretera que en un momento pasa por arriba de la autopista a Manzanillo, en el camino vemos algunos ranchos, huertos y algunos espectaculares árboles antiquísimos, vasta ver el grosor de sus troncos para darnos una idea de su antigüedad, son por lo menos una docena de estos árboles de troncos muy gruesos y sombras estupendas para comer debajo de ellos, el calor en esta temporada del año en la zona es muy intenso; la laguna de San Marcos es de temporada, solo en tiempo de lluvias se forma un espejo de agua de poca profundidad esto hace que varié la temperatura y se torne mas agradable pero en temporada de sequía esta laguna queda completamente seca por lo que se vuelve aquello mas caluroso y polvoriento, ahí se llegan a formar torbellinos en un instante por las altas temperaturas de la zona.

El camino a San Marcos es no mas de quince Km. Dice una canción “San Marcos tiene la fama de las mujeres bonitas” este pueblo ya no las tiene, o por lo menos no las vi.; es muy solitario y abandonado, tiene una pequeña iglesia y justamente en estos días de mi visita se celebra a San Marcos, santo patrono del pueblo, por lo que a la hora que llegamos todo estaba muy tranquilo era domingo alrededor de las 12 del día y los puestos de la feria ni siquiera habían abierto, el señor cura oficiaba misa en un templo lleno.

El templo y el jardín de la comunidad son pequeños, pero no así abandonados, se ve el cariño del pueblo por su iglesia y su jardín que ambos los conservan en muy buen estado, la decoración del templo, supongo que por ser los días de fiesta era mas vistosa de lo que me esperaba, el cura celebraba la misa así que decidimos permanecer en la entrada y mostrar respeto a la celebración quedándonos en la puerta del templo y retirarnos sin interrumpir.

Nuestra siguiente destino fue en Zacoalco de Torres, población famosa por la producción de equípales; los equípales son sillones de cuero y madera, típicos de la cultura mexicana y que aparte de ser muy cómodos se exportan a muchos países; esta ciudad es la principal en México en la producción de los famosos equípales aparte de los equípales uno de los atractivos de la pequeña ciudad es su jardín y su iglesia; Jalisco es de los estados de México con mas tradición en la religión, generalmente encontramos que los templos son los lugares mas representativos de cada población, en esta ocasión el templo y su jardín se encuentran muy cuidados y muy limpios por ser domingo había mucha gente en la zona.

Continuamos nuestra ruta el siguiente destino era Techaluta, un pequeño pueblo al margen de la carretera (54) libre a colima que el atractivo o su fama es por los frutos de sus tierras; las famosas y buscadas pitayas, ya cerca del pueblo se van divisando lo pequeños tendidos en donde los pobladores ofrecen sus frutos en canastos, ahí mismo le las preparan, les quitan las espinas de hecho no imaginaba como eran con toda su cubierta de espinas, se parecen a las tunas pero con muchísimas mas espinas; el sabor y la textura de estos fruto es muy diferente al de las tunas que se venden en casi todo el país.

Pitayas hay de muchos colores, al quitarle la cáscara sorprende el color del fruto, son colores muy intensos y brillosos los hay amarillos, rojos, violetas, verdes, en fin es mucha la variedad de colores y complementan el placer de comerlos con su sabor, dulces pero no empalagosos, su textura es como de delgados y frágiles hilos de pulpa que se desbaratan en la boca son realmente sabrosos, y lo interesante es que solo es una corta temporada del año cuando podemos disfrutarlos.

Techaluta es un pueblo pequeño, sus calles empedradas tienen su encanto, muchas casas lucen abandonadas, muros de adobe resguardan en su interior la invasión de los cactus con pitayas, al interior de algunas fincas abandonadas es fácil encontrar los cactus ocupando la tierra como los nuevos o quizás los verdaderos residentes de la zona; se pueden ver algunas fincas señoriales, especialmente frente al templo su iglesia tiene un atrio bastante amplio y en un rincón del jardín, tiene un representación de la aparición de la virgen de Guadalupe.

Continuamos la ruta, siguiente destino Teocuitatlan, atrás van quedando los campos de pitayas, ahora tomamos una carretera que atraviesa la laguna de San marcos de poniente a oriente la invasión de el agave por el éxito de el tequila es evidente en la zona, muchas tierras ahora son empleadas para el su cultivo, del otro lado de la laguna en la parte baja del cerro del camaleón se encuentra la población de Teocuitatlan, antes de llegar se ven algunos balnearios con albercas que invitan a refrescarse, también hay huertas, se nota mucha actividad agrícola, el pueblo como muchos poblados en Jalisco luce un tanto solitario, curiosamente en este pueblo la iglesia principal no se encuentra frente al jardín, el templo de construcción aneja --por lo menos 100 anos-- es de estilo señorial, su campanario se divisa desde que entramos a la población, pero un laberinto que forman las calles lo esconde por unos momentos; al pasar las rejas del atrio, vemos a una señora mayor que cuida el lugar, ella tiene las llaves de la reja una llave grande de esas antiguas como de 15 Cms.; Amablemente espera que lo recorramos y nos invita a conocer el interior del templo, cuenta que ahí reposan los restos de un obispo que hace pocos años murió y que era originario de esta ciad, el jardín del pueblo muy limpio por cierto se ve desierto pero quizá es por la hora son mas o menos las 3 de a tarde ya que hay muchos puestos ambulantes incluso un pequeño callejón hace las veces de área de comidas por la cantidad de puestos que ofrecen de comer, –tacos, tortas ahogadas, birria, tostadas de carne de puerco-

El pueblo ahora tiene un libramiento de esos que creo mejor no deberían de hacer hay pueblos que viven de los consumos de los que pasan, este lugar escondido en las faldas de la montana es ruta de paso hacia la rivera de el lago de Chapala, con seguridad mucha de la economía depende del trafico de vehículos, camiones, etc. Con un libramiento me imagino que la actividad comercial se debilita pero esa es otra historia.

Siguientes paradas

Citala y Tuxcueca la primera población mas parece rancho que pueblo y que me disculpen sus pobladores pero es realmente muy pequeño, su templo es de reciente construcción o mejor dicho reciente terminación; por los laterales de la nave del pequeño templo se ven materiales antiguos que reflejan el paso del tiempo, la fachada se ve de estilo actual es realmente un poblado muy pequeño, continuamos el trayecto hacia Tuxcueca; se encuentra del lado norte del cerro del camaleón, atravesamos la pequeña sierra que forma esta elevación por un camino nuevo y sinuoso encontramos dos presas pequeñas casi vacías listas para el temporal de lluvias que se avecina; entre curvas hacia la derecha y la izquierda de pronto aparece ante nuestros ojos la laguna de Chapala, el lago natural mas grande de México lo divisamos desde una altura de mas o menos 100 metros sin poder detener la marcha por lo sinuoso del camino y sin miradores adecuados ,no alcanzamos a ver el extremo oriente; el clima cambia la humedad de la laguna se refleja en las laderas de las montanas, se miran verdes, con vida no secas como de el lado de la laguna de Sayula.


Acalorados y sedientos llegamos a Tuxcueca, pueblo ribereño de la laguna, antigua población, tiene una esplendida vista de la laguna, malecón con acceso a embarcaciones y algunas sombras, una gran iglesia a un costado de el jardín principal, restos de antiguas casonas señoriales y en una loma del pueblo, una pequeñita capilla se levanta a la virgen de Guadalupe; desde ese punto la vista de la laguna es espectacular.

Descansamos en la frescura de la ribera de la laguna de Chapala, comimos, conversamos incluso vimos a un niño recoger jitomates pequeños del tamaño de una canica, de algunas plantas que crecen silvestres en el malecón de Tuxcueca. Regresamos con el sol de la tarde a Guadalajara con una mezcla curiosa de sabores, tejuino, pitaya, y jitomates silvestres y contentos de conocer los caminos cercanos de la ciudad.

Saludos

Fer

álbum de fotos