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viernes, 7 de febrero de 2014

Yasunari Kawabata

Biografia de Yasunari Kawabata

Yasunari Kawabata
(Osaka, 1899 - Zushi, 1972) Escritor japonés que obtuvo el premio Nobel de Literatura en 1968 por su "pericia narrativa, capaz de expresar la idiosincracia japonesa con enorme sensibilidad". Fue sobre todo un refinado transmisor de atmósferas y emociones, que plasmó con un lenguaje de singular belleza lírica. Sus temas intimistas, a menudo amorosos, son exploraciones de la soledad y de las delicadas relaciones del individuo con los otros y con la naturaleza.
Yasunari Kawabata
Tuvo una infancia trágica, signada por la sucesiva muerte de sus familiares más próximos. Completamente solo en el mundo a partir de los quince años, "niño sin familia ni hogar", como se autodefinía, completó su educación en un internado y luego en la universidad imperial de Tokio, donde se licenció. Su temprana pasión literaria lo llevó a participar en grupos de vanguardia como el de los neosensacionistas, que oponían el lirismo y el impresionismo al realismo social de los escritores proletarios, y fue un activo impulsor de movimientos y revistas.
En 1925 publicó Diario íntimo de mi decimosexto cumpleaños, género muy frecuentado por los autores japoneses, pero su estilo cobró verdadera personalidad y madurez en los relatos de La bailarina de Izu (1926). Kawabata, cuya sensibilidad le permitía meterse como nadie en la piel de sus personajes femeninos; cultivó un tipo de novela breve, casi en miniatura, desgarrada y episódica. Su obra cumbre es quizá País de nieve (1937), que narra la relación entre una geisha que ha perdido la juventud y un insensible hombre de negocios tokiota.
Entre los títulos destacados de su producción figuran asimismoMil grullas (1951), El sonido de la montaña (1954), donde intenta recuperar parte de los valores desplazados ante la irrupción de la cultura norteamericana, El lago (1955), La casa de las bellas durmientes (1961), Kyoto (1962), y Lo bello y lo triste (1965); hacia el final de su carrera se centró casi exclusivamente en la ensayística y la crítica literaria.

Fue presidente del PEN Club japonés durante cuatro años y en 1959 le otorgaron en Frankfurt la medalla de Goethe. El 16 de abril de 1972, enfermo y deprimido, dolido sin duda por la muerte de su amigo Y. Mishima, que lo había definido como un "viajero perpetuo", Kawabata se suicidó en un pequeño apartamento a orillas del mar. Ese mismo año se publicaría póstumamente la biografía ficticia El maestro de Go.

jueves, 11 de agosto de 2011

Julio Cortázar, Historia de Cronopios y Famas


Inconvenientes en los servicios públicos

    Vea lo que pasa cuando se confía en los cronopios. Apenas lo habían nombrado Director General de Radiodifusión, este cronopio llamó a unos traductores de la calle San Martín y les hizo traducir todos los textos, avisos y canciones al rumano, lengua no muy popular en la Argentina.    A las ocho de la mañana los famas empezaron a encender sus receptores, deseosos de escuchar los boletines así como los anuncios del Geniol y del Aceite Cocinero que es de todos el primero. Y los escucharon, pero en rumano, de modo que solamente entendían la marca del producto. Profundamente asombrados, los famas sacudían los receptores pero todo seguía en rumano, hasta el tango Esta noche me emborracho, y el teléfono de la Dirección General de Radiodifusión estaba atendido por una señorita que contestaba en rumano a las clamorosas reclamaciones, con lo cual se fomentaba una confusión padre.    Enterado de esto el Superior Gobierno mandó fusilar al cronopio que así mancillaba las tradiciones de la patria. Por desgracia el pelotón estaba formado por cronopios conscriptos, que en vez de tirar sobre el ex Director General lo hicieron sobre la muchedumbre congregada en la Plaza de Mayo, con tan buena puntería que bajaron a seis oficiales de marina y a un farmacéutico. Acudió un pelotón de famas, el cronopio fue debidamente fusilado, y en su reemplazo se designó a un distinguido autor de canciones folklóricas y de un ensayo sobre la materia gris. Este fama restableció el idioma nacional en la radiotelefonía, pero pasó que los famas habían perdido la confianza y casi no encendían los receptores. Muchos famas, pesimistas por naturaleza, habían comprado diccionarios y manuales de rumano, así como vidas del rey Carol y de la señora Lupescu. El rumano se puso de moda a pesar de la cólera del Superior Gobierno, y a la tumba del cronopio iban furtivamente delegaciones que dejaban caer sus lágrimas y sus tarjetas donde proliferaban nombres conocidos en Bucarest, ciudad de filatelistas y atentados.

martes, 15 de marzo de 2011

Vladimir Nabokov, uno de los novelistas más famosos e importantes del siglo XX




"En mayo de 1975, coincidiendo con la publicación en Francia de Ada o el ardor, Vladimir Nabokov(*), uno de los novelistas más famosos e importantes del siglo XX, aceptó la invitación de Bernard Pivot, y acudió al programa "Apostrophes", uno de los más influyentes de la televisión francesa. La presencia de Nabokov en el plató era un hecho doblemente excepcional: por la calidad indiscutible del programa y porque Nabokov muy raramente concedía entrevistas."
Nabokov, como siempre hacía al conceder una entrevista, pactó la conversación por adelantado. Mientras se realiza el encuentro, Nabokov tiene todas sus respuestas escrupulosamente escritas en unas cuantas fichas.

-Buenas noches, señor Nabokov. Son las 21 horas 47 minutos y 47 segundos. Habitualmente, ¿qué hace usted a esta hora?
-A esta hora suelo estar bajo el edredón, con tres almohadas bajo la cabeza, un gorro de dormir, en mi modesto dormitorio que también me sirve de estudio. La lámpara de cabecera, muy fuerte, el faro de mis insomnios, todavía arde pero será apagada dentro de un momento. Tengo en la boca una pastilla de grosella, y en las manos una revista de New York o de Londres. La dejo, apago la luz. La enciendo, renegando en voz baja. Me meto un pañuelo en el bolsillo del camisón, y da comienzo el debate interior: ¿tomar o no tomar un somnífero? Qué deliciosa es la decisión positiva.
-Pero, ¿qué horario hace usted en un día normal?
-Tomemos un día de mediados de invierno. En verano hay más variedad. Me levanto entre las seis y las siete, y escribo con un lápiz bien afilado, de pie, ante el atril, hasta las nueve. Después de un frugal desayuno, mi mujer y yo leemos el correo, que siempre es muy voluminoso. Después me baño, me afeito, me visto, paseamos una hora por los floridos muelles de Montreux. Y después del almuerzo y de una breve siesta, el segundo periodo de trabajo hasta la cena. Éste es el programa típico.
-Cuando era más joven ¿ya hacía ese horario, o tenía arranques de pasión, impulsos que perturbaban sus días y sus noches?
-¡Ya lo creo! A los 26, a los 30 años, la energía, el capricho, la inspiración me llevaban a escribir hasta las 4 de la madrugada. Raras veces me levantaba antes de las 12 y escribía todo el día tumbado en un diván. La pluma y la posición horizontal han dado paso al lápiz y la vertical austera. Se acabaron los arranques. Pero, ¡cómo me gustaba el despertar de los pájaros, el canto sonoro de los mirlos que parecían aplaudir las últimas frases del capítulo que acababa de componer!
-Ya sabíamos que escribir es la pasión de su vida, pero, ¿concibe una segunda vida en la que no escribiera?
-Concibo muy bien otra vida en la que yo no sería novelista, inquilino feliz de una marfileña torre de Babel, sino alguien igual de feliz de otra manera, que ya he tanteado: un oscuro entomólogo que caza mariposas en verano, en países fabulosos, y en invierno clasifica sus descubrimientos en el laboratorio de un museo.
-¿Se siente usted más ruso, más americano, o más bien suizo, ahora que vive allá?
-Le daré algunos detalles relativos al aspecto bastante cosmopolita de mi vida. Soy de una antigua familia rusa de San Petersburgo. Mi abuela paterna era de origen alemán, pero nunca aprendí esa lengua, no puedo leerla sin diccionario. Pasé los primeros veranos en el campo, en nuestra finca cerca de Petersburgo. En otoño íbamos al sur: Niza, Pau, Biarritz... Los inviernos en Petersburgo, ahora Leningrado. Nuestra magnífica casa de granito rosa sigue allí, en buen estado, al menos exteriormente, porque a las tiranías les gusta la arquitectura del pasado. La finca está situada en una llanura boscosa. Por la flora se parece al noroeste de América: bosques de álamos, oscuros abetos, muchos abedules y unas espléndidas turberas, multitud de flores y mariposas más o menos árticas. Esta fase totalmente feliz duró hasta el golpe de Estado bolchevique. Unos campesinos, en un exceso de celo quemaron el castillo y requisaron la casa. En abril de 1919, tres familias Nabokov, la de mi padre y la de sus dos hermanos tuvieron que abandonar Rusia vía Sebastopol, vieja fortaleza del infortunio. El ejército rojo procedente del norte invadía Crimea, donde mi padre era ministro de justicia en el gobierno provincial, durante el breve periodo liberal antes del terror leninista. Aquel mismo año, en octubre de 1919, yo empezaba los estudios de Cambridge.
-¿Cuál es su lengua preferida: el ruso, el inglés o el francés?
-En la lengua de mis antepasados me siento perfectamente cómodo, pero no lamentaré jamás mi metamorfosis americana. El francés, o mejor dicho, mi francés, que es una cosa muy especial, no se doblega tan bien al suplicio de mi imaginación. Su sintaxis me impide ciertas libertades que me tomo con las otras dos lenguas. Ni que decir tiene que adoro el ruso, pero el inglés lo supera como instrumento de trabajo. Lo supera en riqueza, en riqueza de matices, en prosa delirante y en precisión política. Una procesión de niñeras e institutrices inglesas viene a mi encuentro cuando vuelvo a mi pasado.
-¿Eso es una cita?
-Es una cita. Lo he sacado de una traducción muy buena... A los tres años hablaba mejor el inglés que el ruso, pero hay un periodo entre los 10 y los 20 años en que aunque leía a muchos autores ingleses, Welles, Kipling, Shakespeare, la revista The Boys on Paper, por citar sólo obras cumbres, hablaba muy poco en inglés. Aprendía el francés a los 6 años. La institutriz, Mademoiselle Cecil Miotton, estuvo con nosotros hasta 1915. Empezamos con EL Cid y Los miserables. Pero los tesoros estaban en la biblioteca de mi padre. A los 12 años ya conocía a todos los poetas benditos de Francia. "Recuerdo, recuerdo, ¿qué quieres de mí? / El otoño hacía volar al tordo a través de aire átono / el bosque amarillento donde la brisa desentona" . Y, es curioso, en tierna edad, yo ya comprendía que Verlaine no habría debido usar una rima tan incestuosa átona-desentona, tienen la misma raíz. Éste es el calendario de mis tres lenguas.
(...)
-El exilio, porque usted es exiliado, por doloroso que sea, ¿no es para los creadores como usted algo estimulante, una posibilidad de enriquecimiento para el espíritu, la sensibilidad creadora?
-Le explicaré cómo ocurrió. Después de pasar los exámenes de Cambridge, muy fáciles, de literatura rusa y francesa (había elegido bien) tenía el título de diplomado en letras que no me sirvió de nada en mis intentos de ganarme la vida sin escribir libros, de modo que me puse a escribir relatos, novelas, en ruso, para los diarios y revistas de emigrados en Berlín y en París, los dos centros de expatriación.
-¿En qué años más o menos?
-Viví en Berlín y en París entre el 22 y el 39.
-De acuerdo.
-1922 y 1939.
-Ya.
-Soy pedante con las fechas -risas-.
Sigo... Cuando pienso en aquellos años de exilio me veo a mí y a miles de rusos blancos llevando una vida extraña pero nada desagradable en la indigencia material y el lujo intelectual, entre aborígenes más o menos ilusorios, franceses o alemanes con quienes mis compatriotas no tenían el menor contacto. Pero de vez en cuando aquel mundo espectral donde exhibíamos nuestras heridas y placeres era presa de temibles convulsiones que nos mostraban quién era el cautivo desencarnado y quién era el amo. Eso ocurría cuando teníamos que prorrogar unos diabólicos carnés de identidad, u obtener, cosa que tardaba semanas, un visado para ir de Paris a Praga, o de Berlín a Berna. Los emigrados ya no eran ciudadanos rusos, y la Sociedad de Naciones les daba un pasaporte llamado Nansen, un papelote que se rasgaba cada vez que lo desplegabas. Las autoridades, los cónsules británicos o belgas parecían creer que poco importaba lo miserable que fuera un Estado, pongamos la Rusia soviética: cualquier fugitivo de ese Estado era más despreciable por el hecho de existir fuera de una administración nacional. ¡Pero no todos nos resignábamos a ser bastardos o fantasmas! Pasábamos de Menton a San Remo, por ejemplo, tan tranquilos, por senderos de montaña, conocidos por cazadores de mariposas y poetas despistados. La historia de mi vida, pues, se parece menos a una biografía que a una bibliografía: 10 novelas en ruso entre los 25 y los 40 años, y 8 novelas en inglés entre los 40 y ahora. En 1940 salí de Europa para ir a América y hacer de profesor de literatura rusa. De pronto me descubro una incapacidad total de hablar en público. Por tanto, decido escribir por adelantado más de cien conferencias anuales.
(...)
-Quisiera hacerle una pregunta que quizá juzgue algo íntima: ¿por qué vive en Suiza, en un hotel, en Montreux? ¿Por qué no en los Estados Unidos? Rechaza los Estados Unidos, la vida americana? ¿Rechaza la propiedad privada, o bien, eterno emigrado, se niega a quedarse en un lugar?
-¿Por qué el hotel suizo? Suiza es un país encantador, y la vida de hotel facilita mucho las cosas. Echo de menos América, y espero regresar para pasar allí al menos otros veinte años. La vida tranquila de una ciudad universitaria en América no presentaría grandes diferencias con Montreux, donde las calles son más ruidosas que en la provincia americana. Además, como no soy lo bastante rico, como nadie es lo bastante rico, para revivir totalmente mi infancia, no vale la pena instalarse para siempre. Porque es imposible recuperar el sabor del chocolate con leche suizo de 1910. Ya no existe. (...) Mi mujer y yo pensamos en una villa en Francia o Italia, pero el espectro de la huelgas de correo muestra todo su horror. La gente de profesión sedentaria, las ostras tranquilas, aferradas al nácar natal, no se dan cuenta de cómo un correo regular y seguro como el suizo alivia la vida de un autor, aunque la ofrenda de una mañana normal consista sólo en algunas cartas comerciales y dos o tres peticiones de autógrafos. Y la vista del lago desde el balcón, el lago Leman, ese lago que vale toda la plata líquida a la que se parece; es una mala metáfora.
(Sonrisas)
-Además del exilio y el extrañamiento, ¿cuáles son los temas principales de su obra?
-Además del extrañamiento, yo me siento forastero siempre y en todo lugar, es mi estado, es mi trabajo, mi vida. Me siento en casa entre recuerdos muy personales que no tienen relación alguna con una Rusia geográfica, nacional, física, política. Los críticos emigrados en París, y mis maestros en Petersburgo tenían razón, por una vez, al quejarse de que no fuera lo bastante ruso. Es así.
Y en cuanto al tema de mis libros, ¡hay de todo!
-¡Usted me esquiva!
-Sí
-¿Para usted, una novela no es ante todo una buena historia?
-Eso es, una excelente historia. Pero mis mejores novelas no tienen una, sino más historias que se entrelazan en cierta manera. Pálido Fuego posee ese contrapunto, y Ada también. Me gusta ver el tema principal irradiando a través de la novela y desarrollándose en pequeños temas secundarios. A veces es una digresión que se convierte en drama en un rincón del relato. O bien las metáforas de un discurso elevado se unen para formar una nueva historia.
-¿Las historias que se inventan los novelistas (y pienso en un novelista llamado Vladimir Nabokov) las historias inventadas son más interesantes que las de la vida?
-Entendámonos: la historia verdadera de una vida también ha tenido que ser contada por alguien, y si es una autobiografía escrita con pluma pudibunda por un personaje sin talento puede parecer muy sosa al lado de una invención maravillosa como el Ulises de Joyce.
-¿Es su libro favorito?
-Sí, mi gran modelo.
-"Nabokov es Lolita", es la ecuación de siempre. ¿No acaba molestándole el éxito de Lolita, tan considerable que se puede pensar que usted es el padre de una única niña algo perversa?


Nabokov en 1971

-Lolita no es una niña perversa. Es una pobre niña que corrompen, y cuyos sentidos nunca se llegan a despertar bajo las caricias del inmundo señor Humbert, a quien una vez pregunta: "¿Siempre viviremos así haciendo toda clase de porquerías en camas de hotel?" Pero respondiendo a su pregunta: Su éxito no me molesta. Yo no soy Conan Doyle quién, por esnobismo o pura estupidez, prefería ser conocido como autor de una historia de África (risas), que imaginaba muy superior a su Sherlok Holmes. Y es muy interesante plantearse como hacen ustedes los periodistas, el problema de la tonta degradación que el personaje de la nínfula que yo inventé en 1955 ha sufrido entre el gran público. No sólo la perversidad de la pobre criatura fue grotescamente exagerada sino el aspecto físico, la edad, todo fue modificado por ilustraciones en publicaciones extranjeras. Muchachas de 20 años o más, pavas, gatas callejeras, modelos baratas, o simples delincuentes de largas piernas, son llamadas nínfulas o "Lolitas" en revistas italianas, francesas, alemanas, etc. Y las cubiertas de las traducciones turcas o árabes. El colmo de la estupidez. Representan a una joven de contornos opulentos, como se decía antes, con melena rubia, imaginada por idiotas que jamás leyeron el libro. En realidad, Lolita es una niña de 12 años mientras que Mr. Humbert es un hombre maduro, y el abismo entre su edad y la de la niña produce el vacío entre ellos; entre ese vacío, ese vértigo, la seducción, atracción de un peligro mortal. En segundo lugar, la imaginación del triste sátiro, convierte en criatura mágica a aquella colegiala americana tan trivial y normal en su género como el poeta frustrado Humbert lo es en el suyo. Fuera de la mirada maníaca de Mr. Humbert no hay nínfula. Lolita, la nínfula, sólo existe a través de la obsesión que destruye a Humbert. Éste es un aspecto esencial de un libro singular que ha sido falseado por una popularidad artificiosa.
(...)
-No sé por qué me gustan tanto los espejos y los espejismos. Sé que a los diez años me apasionaban los trucos de magia. La magia a domicilio con sus instrumentos: el sombrero de doble fondo, la varita con la estrella, el juego de cartas que entre los dedos se metamorfosea en cabeza de cerdo. (Pivot ríe) Sí, sí. Todo eso te llegaba en una gran caja de los almacenes Peto, calle de la caravana, cerca del Circo Cíniselli, en San Petersburgo. Dentro venía un manual de magia que enseñaba cómo hacer desaparecer o cambiar una moneda entre los dedos. Yo intentaba hacer esos trucos delante de un espejo, tal como aconsejaba el manual: "Ponte delante de un espejo". Y mi carita, pálida y seria, reflejada en el espejo, me aburría. Me ponía un antifaz negro que me daba mejor cara; pero nunca llegaba a igualar al famoso mago Mister Merlín , a quien solían invitar a las fiestas infantiles y de quien yo intentaba en vano imitar el parloteo, frívolo y engañoso, que mi manual quería que yo recitara para eclipsar mis juegos de manos. Parloteo frívolo y engañoso: he aquí una definición engañosa y frívola de mis obras literarias... Pero esos estudios de escamoteo no duraron mucho. "Trágico" es un término muy fuerte, pero hay algo trágico en el incidente que me hizo abandonar esa pasión, relegar la caja al cuarto trastero con los juguetes difuntos y los títeres rotos. Una tarde de Pascua, en la última fiesta infantil del año, no pude evitar mirar por la ranura de una puerta para ver cómo iban los preparativos que hacía el señor Merlín para su número de salón. Le vi que entreabría un secreter para meter tranquilamente, abiertamente, una flor de papel. Y la familiaridad de aquel gesto era innoble comparada con el hechizo de su arte. Yo entendía de ello, sabía qué ocultaba el frac ajado de un mago, y qué pueden hacer los magos. Ese vínculo profesional, vínculo de mala fe, me llevó a revelar a una primita mía, Mara Jevuska, en qué escondrijo hallaría la rosa que Merlín escamotearía en uno de sus trucos. En el momento crítico, la pequeña traidora, blanca y de pelo negro, señaló con el dedo el secreter, gritando: "¡Mi primo ha visto dónde la ha metido!" Yo era muy joven, pero ya distinguía o creí distinguir la expresión atroz que contrajo las facciones del pobre mago. Cuento este incidente para satisfacer a mis críticos perspicaces que declaran que en mis novelas el espejo y el drama andan muy lejos. Porque debo añadir: cuando abrieron el cajón que los niños señalaban entre burlas... la flor no estaba.
(Risas)
-¡Estaba sobre la silla de mi vecina! ¡Encantadora combinación, gloria del ajedrez!
-Es una historia muy bonita, preciosa.
Si bien se mira, hay bastante erotismo en su obra.

-Hay bastante erotismo en la obra de cualquier novelista de quien se pueda hablar sin reírse. Lo que llaman "erotismo" es uno de los arabescos del arte de la novela.
-Lo que sorprende, sobre todo en Ada, es el gusto por el detalle: cada objeto en su sitio, la referencia exacta; todo es muy minucioso en sus libros, usted es un perfeccionista, y un aficionado a las mariposas; en Ada hallamos muchas veces su gusto por ellas.
-Excepto algunas mariposas suizas en Ada, me inventé las especies, pero no los géneros. Es un detalle simpático, ¿verdad? Sostengo que es la primera vez que alguien se inventa mariposas científicamente posibles en una novela. Se me podría responder: usted satisface al sabio y abusa de la ignorancia del lector sobre las mariposas, pues si se hubiese inventado un nuevo tipo de perro o de gato para los señores del castillo, la superchería hubiera irritado al lector, que habría tenido que imaginarse un cuadrúpedo bastante mitológico cada vez que Ada recoge al animal en brazos. Lástima que no haya intentado inventarme cuadrúpedos. Lo siento. Pero me inventé un árbol nuevo para el jardín del castillo. Algo es algo.
-Usted ha escrito este libro maravilloso, La Defensa, ¿es un buen jugador de ajedrez? Y hablando de ajedrez, ¿qué piensa de Fischer?
-Yo era un jugador de ajedrez bastante bueno. No un "Gross Meister" (literalmente Grueso Maestro) como dicen los alemanes. Pero era un buen jugador de círculo, capaz de tender una trampa a un campeón aturdido. Lo que siempre me ha gustado en el ajedrez son las trampas, los trucos ocultos. Por eso abandoné las partidas y me dediqué a la composición de problemas. No dudo que hay un vínculo íntimo entre algunos espejismos de mi prosa y el tejido brillante y oscuro a un tiempo de los problemas de ajedrez, enigmas mágicos, cada uno de los cuales es fruto de mil y una noches de insomnio. Me gusta componer los problemas llamados "suicidas" en los que las blancas obligan a las negras a ganar. Sí, Fischer es un ser extraño pero no tiene nada de anormal que un jugador de ajedrez no sea normal, que sea así. Hubo el caso del gran Rubinstein, a principios de siglo. Del manicomio donde solía vivir una ambulancia lo llevaba cada día a la sala del café donde se celebraba el torneo y después lo devolvía a su casilla negra, después del juego. No le gustaba ver a su adversario, pero una silla vacía más allá de su tablero todavía le irritaba más. Entonces ponían un espejo y el veía su reflejo o quizá al auténtico Rubinstein.
-Fischer es un caso de psicoanálisis.
-No, no, es un gran jugador de ajedrez que tiene pequeñas manías.
-Me ha parecido entender que no aprecia a Freud.
-No es exacto. Aprecio mucho a Freud como autor cómico. Las explicaciones que da sobre las emociones de sus pacientes y sus sueños son de un burlesco increíble, pero hay que leerlo en la lengua original. No entiendo cómo se le puede tomar en serio. No hablemos más de eso.
-Los escritores políticos tampoco son sus autores de cabecera.
-Muchas veces me preguntan quién me gusta y quién no, entre los novelistas, comprometidos o no, de mi siglo maravilloso. Primero, no aprecio al escritor que no ve las maravillas de este siglo, las pequeñas cosas, la ropa masculina informal, el cuarto de baño que substituye al lavabo inmundo. Las grandes cosas como la sublime libertad de pensamiento en nuestro doble occidente. ¡Y la luna! Recuerdo con qué escalofrío delicioso, envidia y angustia, miraba yo en la televisión los primeros pasos flotantes del hombre sobre el talco de nuestro satélite y cómo despreciaba a quienes decían que no valí la pena gastar tantos dólares para pisar el polvo de un mundo muerto. Detesto pues a los divulgadores comprometidos, a los escritores sin misterio, a los infelices que se alimentan con los elixires del charlatán vienés. Aquellos que aprecio saben que sólo el verbo es el valor real de la obra maestra. Principio tan viejo como verdadero, y eso no ocurre a menudo. No es preciso dar nombres, nos reconocemos por un lenguaje de signos, a través de los signos del lenguaje, o bien, al contrario, todo nos irrita en el estilo de un contemporáneo detestable, incluso sus puntos suspensivos.
-Me han dicho que no le gusta Faulkner. Cuesta creerlo.
-¡No! No soporto la literatura regional, el folklore artificial.
-Una última pregunta, señor Nabokov, ¿puedo decir que usted, para resumir un poco, tiene la cultura del sabio y además la ironía del pintor?
-Hay un rinconcito en la taxonomía entomológica que yo conocía muy bien, era el maestro, en los años 40, en el museo de Harvard. La ironía del pintor, eso no. La ironía es el método de discusión que usaba Sócrates para confundir a los sofistas; la inventó él y a mí Sócrates, entre otros, me cae muy mal. Por extensión, la ironía es una risa amarga. Mi risa es un chisporroteo bonachón que viene del vientre tanto del cerebro.

(1) Extraído de la serie de videos de Los Monográficos de Apostrophes, editados por Trasbals, ya distribuidos en España, y próximamente en América.

(*) Vladimir Nabokov nació en San Petersburgo en 1899 y murió en Montreaux, Suiza, en 1977. Pertenecía a una antigua familia que tuvo que exilarse en 1919. Escribió primero en ruso y después en inglés. El éxito internacional le llegó gracias al escándalo que provocó su novela Lolita. Otros libros importantes de Nabokov son: Pnin, Pálido Fuego, Ada o el ardor y Habla, memoria. Así también sus Cursos de literatura europea, Curso de literatura rusa y Opiniones Contundentes.

martes, 1 de marzo de 2011

Esperpento- Ramón María del Valle-Inclán

La noche de ayer en el ciclo de conferencias sobre literatura, el tema fué el teatro de Valle-Inclan  en esta ocación fue el Dr Dante Medina quien nos habló sobre la obra refiriendose especial mente al esperpento caracteriztica de la obra de de Valle-Inclan



Según la Real Academia Española, "esperpento" es un hecho grotesco o desatinado. Más específicamente, el término se utiliza para designar un estilo literario creado por Ramón María del Valle-Inclán (y la generación del 98), y que se caracteriza por la deformación grotesca de la realidad, al servicio de una implícita intención crítica de la sociedad.

Caracteristicas


Como afirmó Valle-Inclán en Luces de Bohemia (obra representativa del estilo y donde este es definido), "el sentido trágico de la vida española sólo puede ofrecerse con una estética sistemáticamente deformada". Esta técnica se empleó también en la trilogía Martes de Carnaval (Contiene: La hija del capitán, Las galas del difunto y Los cuernos de don Friolera) y tiene sus precedentes en Quevedo y Francisco de Goya. Algunas de sus características son:
  1. Lo grotesco como forma de expresión:
    • la degradación de los personajes.
    • la reificación o cosificación de los personajes, reducidos a mero signo o a muñecos.
    • la animalización o fusión de formas humanas y animales
    • la literaturización del lenguaje coloquial, frecuentemente investido de todo tipo de intertextualidades.
    • el abuso del contraste
    • la mezcla de mundo real y de pesadilla
    • la distorsión de la escena exterior
  2. La deformación sistemática de la realidad:
    • la apariencia de burla y caricatura de la realidad
    • el significado profundo, semi transparente, cargado de crítica e intención satírica que constituye la auténtica lección moral
  3. La presencia de la muerte como personaje fundamental.
Esta técnica teatral hizo de Valle-Inclán un precedente cinematográfico, debido a los continuos cambios de escenario así como a la profusión de historias durante el desarrollo de la obra, que finalmente acababan por cruzarse.
El texto que se considera fundacional acerca del tema es la escena XII de "Luces de Bohemia", donde Max Estrella, el protagonista de la obra, dice que "Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada. (...) Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas. (...) La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas".Como se ve, la idea de esperpento está asociada a una percepción del autor acerca de la mezcla entre grandeza y grotesco que se considera propia de la sociedad española.
Más que un estilo o una técnica teatral, el esperpento es una poética (es decir: una forma de crear) que consiste en retratar hechos y personajes de una determinada manera. Según dice Valle-Inclán en una entrevista concedida al diario ABC, la acción y los personajes dramáticos pueden ser mirados "de rodillas" (como en la épica), "como si fuesen ellos nosotros mismos" (como en el teatro de Shakespeare), "... y hay otra tercera manera, que es mirar el mundo desde un plano superior y considerar a los personajes de la trama como seres inferiores al autor, con un punto de ironía. Los dioses se convierten en personajes de sainete. Esta es una manera muy española, manera de demiurgo, que no se cree en modo alguno hecho del mismo barro que sus muñecos".
La degradación del esperpento afecta a ambientes y personajes:
  1. Ambientes: Los escenarios dominantes son tabernas burdeles, antros de juego, interiores míseros, calles inseguras de Madrid.
  2. Personajes: Por las piezas deambulan borrachos, prostitutas, pícaros, mendigos, artistas fracasados, bohemios, presentados como marionetas sin voluntad, animalizados y cosificados.
Una de las reflexiones más importantes que plantea la creación esperpéntica es si se trata de una imagen deformada de la realidad, o si se trata de la imagen fiel de una realidad deforme.

Curiosidades

Este estilo nuevo teatral partió de un famoso bar situado en el madrileño "Callejón del Gato", situado a las traseras de Sol, aproximadamente. Valle Inclán era un gran asiduo al mismo, cuya característica más llamativa era la fachada, donde se hallaban unos espejos cóncavos y otros convexos que deformaban la figura de todo aquel que frente a ellos posase. Esto, que se convirtió en un entretenimiento de la época, sería utilizado por Valle-Inclán como inspiración. La deformación de la realidad bien podía ser divertida, como de hecho lo era para los transeúntes, pero podía convertirse en algo más: en un espejo social, en una crítica, en una deformación de la realidad exagerada, delicia para un escritor rebelde como lo era Valle-Inclán.
Entre los usos populares de la palabra esperpento, está el uso como adjetivo en ambito rural, ejemplo"eres un esperpento Mariano R.V", palabra como estas que pasaron a este ámbito popular con su semántica distorsionada y con frecuencia son utilizadas de forma errónea por las clases de escaso conocimiento acerca de los movimientos estéticos como las vanguardias, modernismo, existencialismo, etc. presentes en la literatura española con autores de la generación del 27. Trujillanos presenta una muestra destacada de este uso, presente en el saber y expresar popular.





lunes, 28 de febrero de 2011

La catedral del mar

La catedral del mar es la primera novela de Ildefonso Falcones, abogado español especializado en Derecho Civil. Fue escrita originalmente en castellano durante cuatro años consecutivos y narra las aventuras y el contexto histórico de un siervo de la edad media.

El autor tardó 4 años en escribirlo, una hora durante las mañanas, antes de ir al trabajo y a su regreso por la noche.
El libro se convirtió rápidamente en un enorme éxito editorial. Salió a la venta el 3 de marzo de 2006 y ya el 23 de abril de ese mismo año, Día del Libro y fiesta de Sant Jordi, se convirtió por sorpresa en la obra más vendida, tanto en castellano como en catalán. En diciembre de ese mismo año la editorial Grijalbo comunicó que se habían alcanzado el millón de libros vendidos sólo en España.
La novela, traducida al menos a 15 idiomas, también ha sido merecedora de varios galardones, entre ellos el Euskadi de Plata 2006 a la mejor novela en lengua castellana, el premio Qué Leer al mejor libro en español del año 2006, el premio Fundación José Manuel Lara a la novela más vendida en 2006 y el prestigioso galardón italiano Giovanni Boccacio 2007 al mejor autor extranjero.

Siglo  XIV, Barcelona. Bajo la Corona de Aragón, la ciudad condal se encuentra en su momento de mayor prosperidad y los habitantes del humilde barrio de pescadores de la Ribera deciden construir, con el dinero de unos y esfuerzos de otros, el mayor templo marino jamás conocido: Santa María de la Mar.
Mientras se construye el edificio, Arnau Estanyol va creciendo y descubriendo Barcelona. El hijo de Bernat, un siervo de la tierra que huyó en su día de los abusos de un señor feudal con su hijo de meses, trabajará como palafrenero, estibador, soldador y cambista mientras vive una vida extenuante siempre al amparo de su catedral. Su vida, con una historia de amor complicada, pasará de la pobreza del fugitivo a la riqueza del noble, no sin provocar la envidia de sus enemigos que trazarán una conjura para llevarla hasta la Inquisición.



pagina oficial
http://www.lacatedraldelmar.es/index.html

martes, 22 de febrero de 2011

CALVERT CASEY

A manera de registro de los autores que se abordan en el ciclo de conferencias que estoy llevando en el Club de Industriales de Jalisco, les comparto este informacion acerca del Calvert Casey ayer lo revisamos y me parecio muy interesante

 Encontre en la web este articulo de Luis Cino

Arroyo Naranjo, La Habana, noviembre 19 de 2009 (PD) En mayo se cumplieron 40 años de la muerte de Calvert Casey, pero apenas se habló de él, en Cuba o la diáspora, en aniversario tan redondo. Apenas una entrevista en La Gaceta de Cuba al poco dado a revelaciones Antón Arrufat, que dice haberlo querido bien

No hay que extrañarse del silencio. Sigue siendo cómodo mantener discretamente oculto al raro Casey, un escritor que no se sabe a derechas si era cubano o norteamericano (nacido en Baltimore, se estableció en Cuba en 1957), fascinado por la muerte y que para colmo, tartamudeaba su homosexualidad a los cuatro vientos.

Por aceptado a regañadientes que fuera por los hacedores del canon literario, como no iba a ser demasiado perturbador alguien capaz de escribir algo como “En San Isidro” (¿cuento, poema en prosa, oratorio?): “En la última hora, madre mía, padre San Isidro, sublime maricón desdentado, deposítame tumefacto y podrido en las aguas que te han asignado en la vieja bahía, para poder lamer mucho tiempo tu viejo costado purulento, con los detritus y con los peces muertos.”

Los que lo conocieron recuerdan a Casey como un tipo muy inteligente, tímido, flaco, pálido, medio calvo, con gruesos espejuelos de miope y varios tics nerviosos. Según Cabrera Infante, algunos de sus amigos lo apodaban La Gaguita. Gustaba pasear por los cementerios y vivía en la calle Oficios, en La Habana Vieja, con un amante mulato que lo inició en la santería.

Fue a parar a la Casa de las Américas cuando cerraron Lunes de Revolución. La Habana sometida a la purificación revolucionaria era mal sitio para gente como Calvert Casey. Se fue al exilio a Europa en 1966, aterrado por la cruzada homofóbica y la instauración de los campamentos de trabajo forzado de las UMAP.

Su obra fue corta, pero intensa. Nunca se sintió seguro con los cuentos y ensayos que escribió. Sólo terminó a trancos una novela, “Notas de un simulador”. De “Gianni, Gianni” sólo quedó un capítulo, Piazza Morgana. Lanzó a la corriente del Tíber el manuscrito inconcluso de la novela tras una pelea pasional con Gianni, su atormentado efebo italiano.

Piazza Morgana (según Antón Arrufat, “uno de los grandes textos que un cubano ha escrito sobre el amor”) describe el viaje físico de Calvert Casey por el organismo de Gianni: “Pudiera escribir interminablemente acerca de mi paseo…las más extrañas criaturas, mitad animal, mitad vegetales, que se abren y se cierran, degeneran y regeneran, se destripan en suicidios masivos sólo para trocar sus fragmentos y reunirse segundos más tarde…Me dejo abrazar por el billón de criaturas que pululan a través de mí, que se aglomeran en el espeso jugo por el que nado en silencio. Escogí una al azar, tal vez la más atractiva, tal vez la más horrenda y dejé que me atrapara y me tragara, como un corpúsculo devorado por un glóbulo blanco. Qué infinita quietud, que paz…No hay otra palabra. La he encontrado en lo más hondo. Esto anula y borra años de exhaustiva e inútil búsqueda. Soy feliz. ¡Al fin!”

Pero Gianni, como Cuba y la revolución de Fidel Castro, fue otra decepción. Y Calvert Casey exigía demasiado de la vida. Lo encontraron muerto por una sobredosis de barbitúricos el sábado 17 de mayo de 1969 en su apartamento romano de la calle Gesú e María. Sus restos descansan en un osario de Campo Verano, en las afueras de la capital italiana. No sé si hubiera preferido lo enterraran en un cementerio habanero, el de Guanabacoa, por ejemplo.

Calvert Casey, además de sus libros (sólo uno publicado en Cuba por Ediciones R) y algunos bien escondidos números de Lunes de Revolución, dejó sus inquietantes cartas. Algunas de ellas fueron vendidas a la universidad de Princeton por escritores cubanos porque en los años más duros del Decenio Gris no tenían dinero para comer. ¿Quién iba a suponer que un día a los represaliados los rehabilitarían y hasta recibirían el Premio Nacional de Literatura? No importa, en definitiva las cartas de Calvert Casey eran demasiado tristes, comprometedoras y removían algunas malas conciencias. En Princeton están mejor guardadas.

martes, 25 de mayo de 2010

Gabriela, clavo y canela, Jorge Amado


Jorge Amado (nacido en Bahía-Brasil el 10 de agosto de 1912, fallecido el 6 de agosto de 2001) es probablemente el escritor brasileño más conocido, y el que ha tenido más libros traducidos a otros idiomas.


Breve análisis de su obra

Jorge Amado adoptó un compromiso social con los pobres, los desposeídos, los marginados de la sociedad: obreros, campesinos, putas y vagabundos pueblan sus novelas, se convierten en protagonistas y héroes.

Con el paso de los años, Amado fue cambiando su concepción del bien y el mal, de la pobreza y la riqueza: en los momentos de militancia comunista aceptaba el maniqueísmo marxista del bien identificado con la pobreza y el mal con la riqueza, poco a poco comprendió que el bien y el mal no son frutos de la pobreza o la riqueza, sino que nacen de la voluntad y el carácter de cada persona.

El éxito de la literatura latinoamericana de la década de los años 60 tuvo un precursor en la obra de Jorge Amado, en cuyas obras mezcla el realismo social con unas acertadas dosis de humor, erotismo y sensualidad, con el heroísmo de la tradición romántica del siglo XIX, y con las pasiones, los amores y los odios propios del melodrama.

Novelas de Bahia (denominación dada por el propio escritor) En Salvador de Bahía como escenario, Jorge Amado denuncia las injusticias sociales y la opresión en un mundo dividido entre buenos y malos, negros y blancos, oprimidos y opresores, pobres y ricos: O país do Carnaval, Suor y Capitães da areia.

Novelas ligadas al ciclo del cacao En Cacau, São Jorge dos Ilhéus y Terras do sem-fim denuncia la explotación de los trabajadores rurales por los exportadores de cacao en las haciendas del cacao del sur de Bahia; Jorge Amado narra historias líricas de malandrines y vagabundos elevados a la categoría de héroes románticos y folletinescos: Mar morto, Gabriela, cravo e canela, ésta de 1958, se convirtió en uno de los mayores éxitos editoriales de la literatura brasileña. En esta tendencia se encuadra también la novela A morte e a morte de Quincas Berro d'Água, en la que Jorge Amado crea uno de sus mejores personajes, el marinero Quincas Berro d'Água. En estas novelas las protagonistas son grandes heroínas, muy conocidas por el público brasileño: Gabriela, Tieta do agreste y Dona Flor.

Otras obras Jorge Amado escribió también dos importantes biografías noveladas: ABC de Castro Alves y O cavaleiro da esperança en la que narra la vida de Luís Carlos Prestes, el primero presidente del Partido Comunista Brasileño.

En 1992, Jorge Amado publicó Navegação de cabotagem, cuyo subtítulo es "apuntes para un libro de memorias que jamás escribiré", un libro de escritos fechados pero no ordenados cronológicamente, en los que el autor relata pasajes de su vida personal y de su carrera literaria.

Fuente: wikipedia




lunes, 19 de octubre de 2009

Balún Canan

El mes pasado asistií a la representacion que realizo Ofelia Medina de los poemas de la Chiapaneca Rosarios Castellanos titulada: Intimamente Rosario, de la autora de los poemas conocia poco, sabia que era una autora importante de las letras hispanas sin embargo confieso que ni siquiera sabia su nacionalidad, afortunadamente en esta epoca existe internet y con unos cuantos cliks es bastante sencillo darse una idea de cualquier tema; encontre muchos sitios que hablan de su obra poetica, ensayistica, incluso obras de teatro; me entere que la mujer nacion Chiapas y que fue una mujer muy reconocida en el campo de las letras incluso llego a ser embajadora de Mexico en Israel lugar donde fallecio.




Asisti a la puesta en escena en dos ocaciones consecutivas fue muy grato especialente la segunda vez que asisti ya que mi ignorancia sobre su obra poetica me provoco que en la primera funcion me confundiera con los diferentes poemas interpretados por Ofelia Medina, la segunda ocacion en que vi la puesta en escena fue mucho mas agradable al menos para mi


En la busqueda de informacion encontre los titulos de algunas de sus obras mas representativas, entre otras: "Balun Canan" novela escrita en prosa que se divide en tres partes, narra los sucesos y las forma de vida de un lugar en el estado de Chiapas la obra fue escrita a mediados de los años cincuentas sin embargo apesar de haber pasado casi sesenta años de su publicacion es totalmente vigente, la obra describe los usos, abusos, costumbres, conflictos sociales, raciales y de tierras en la sociedad Chiapaneca.



mas informacion aqui
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jueves, 26 de marzo de 2009

Te ve mi amor T.V. Dante Medina


Dante Medina autor del libro es uno de los personajes de mi infancia, cuando era niño viví en la colonia Moderna de Guadalajara colonia fundada hace poco más de cien años, mi niñez transcurrió en la década de los setentas época de familias numerosas, la gran mayoría de las familias eran de por lo menos siete personas de esa manera conocía uno a muchos jóvenes de diferentes edades, mi familia no era la excepción, aunque mi madre solo tenía dos hijos, su familia que vivía en la misma casa había sido de 15 hermanos Dante era amigo y posteriormente esposo de una muchacha que vivía en una casa que mis abuelos le rentaban a su familia

Cuando empecé a encontrar libros de Dante Medina, siempre me ha gustado comprar alguno, especialmente por haberlo conocido desde mi niñez, el primero de sus textos que leí fue: "solo los viajeros saben que al sur está el verano" libro que escribió durante su estancia en Francia, estudiando letras, en el narra las aventuras de él y su grupo de amigos en algún viaje con destino Grecia interesante libro especialmente por la forma en que resolvían las situaciones de dinero y diversas aventuras.

A principios de este mes tuve oportunidad de escuchar a Dante presentando un libro y tenía a la venta algunas de sus publicaciones; elegí "Te ve mi amor TV" por sus comentarios, ya que con ese libro gano el premio Las Américas que el gobierno cubano le concedió por su obra, un pequeño libro de cuentos cortos, no más de doce todos relacionados con la presencia en la vida de sus personajes de la televisión y sus relaciones amorosas, escrito en lenguaje muy tapatío con constantes referencias a las formas en que los tapatíos (originarios de Guadalajara, México) nos relacionamos, me llamo la atención que el libro fue quizá escrito antes de el auge de internet ya que no encontré ninguna referencia a la web sin embargo sus cuentos cortos son intensos, graciosos, nostálgicos, sorprendentes y divertidos.

Ampliamente recomiendo su lectura especialmente a algún visitante de este blog que se encuentre en España lugar en donde fue publicado el libro.

Enlace libro
www.laislalibros.com/libros/TE-VE-MI-AMOR-TV

fragmento de libro:

TE QUIERO, A MI MANERA
Yo he viajado. Así que he visto cosas. Por eso la invité a mi casa.
Muy cosmopolita ella, tanto como yo. Primero bebimos algo, no,
primero se quitó el abrigo, porque mi casa es pequeña y no cabía
con tanta cosa puesta, y luego me confesó, orgullosa y sentada en el
silloncito que uso desde niño para mis invitadas, que ella no comía
carne, y corrí a la cocina, pasito al paso, a quitar de la lumbre un
estofado, y regresé, moviéndome con precauciones, después de lavar
unas lechugas, dos jitomates, tres champiñones, y de poner en
su sitio el vinagre y el aceite sin que se pelearan por el orden que se
les daría en el platillo.
Continuar leyendo

miércoles, 18 de marzo de 2009

36 imposibles para un libro digital

imagen descriptiva

1. Imprimirle millares de huellas digitales.

2. Forrarlo de papel manila morado.

3. Sacarlo del agua y todavía leerlo.

4. Ocultar fotos viejas entre sus páginas.

5. Abrirlo en una página al azar.

6. Quitarle con lujuria la envoltura de plástico.

7. Llevárselo a una isla desierta.

8. Usar algún separador coqueto.

9. Saber a simple vista si ha sido leído.

10. Promoverlo quemando la primera edición en una plaza pública.

11. Darse el gustazo de comprarlo en pasta dura.

12. Preservar los ahorros a salvo de los ojos de los palurdos.

13. Enviarlo por correo con una carta perfumada dentro.

14. Hacer de su portada seña de identidad.

15. Apilarlo con otros: escultura fugaz.

16. Ensalivar sus hojas, hasta que se deshoje.

17. Guardarlo en una caja, ya deshojado.

18. Pagarse el lujo de reencuadernarlo.

19. Arrancarle algún prólogo infumable.

20. Fumárselo.

21. Leerlo cuasientreabierto, para no maltratarlo.

22. Imprimirle la huella de un beso en la última página.

23. Ahorrar mediante la edición de bolsillo.

24. Camuflarlo bajo la cubierta de un catecismo.

25. Toparse con un cheque sin cobrar dentro de la solapa.

26. Cambalacharlo en una librería de viejo.

27. Despatarrarlo un poco, de los puros nervios.

28. Lanzarlo en llamas a la casa del autor.

29. Envenenar sus hojas con pétalos cautivos.

30. Leerlo durante un baño de burbujas.

31. Olisquear el perfume de su última lectora.

32. Echarlo por la ventana y correr a rescatarlo.

33. Masajear las encías de un cachorro bibliófago.

34. Olvidarlo en un tren y comprarlo otra vez, sin mayor drama.

35. Aplastar a un mosquito impertinente.

36. Inspirar más incisos de esta lista de atavismos.


Via: blog de Javier Velazco

martes, 3 de marzo de 2009

El turno del escriba


Graciela Montes – Ema Wolf. El turno del escriba (Alfaguara, 2005)

Dos escritoras cercanas a los 60 años de edad, dedicadas durante décadas a la literatura infantil, suelen reunirse en un café a hacer planes para escribir juntas una novela histórica que les permita alcanzar el reconocimiento de los lectores adultos y de la crítica. Tras un arduo trabajo de investigación y redacción, ese libro obtiene uno de los más importantes premios literarios y convierte a las autoras en celebridades internacionales. Esta historia no es ficción, es la de las escritoras argentinas Graciela Montes (Buenos Aires, 1947) y Ema Wolf (Buenos Aires, 1948), y su libro El turno del escriba, ganador del Premio Alfaguara de novela 2005.

Montes y Wolf nos remiten a la Génova de fines del siglo XIII, a la prisión en la que es recluido el veneciano Marco Polo (Génova y Venecia se encontraban entonces en guerra) al regreso de sus viajes y aventuras por todo Oriente. Polo comparte una celda con el escriba pisano Rustichello; quien al escuchar los fabulosos relatos del veneciano decide escribir a partir de ellos un libro cuyo éxito les permita a ambos salir de la prisión. El turno del escriba narra más que nada las dificultades que tiene que superar Rustichello para transcribir furtivamente, durante el trabajo burocrático diurno al que está obligado, las historias que su compañero de celda le cuenta cada noche.

El riguroso trabajo de documentación histórica de Montes y Wolf les permite describir detalladamente la labor de Rustichello, tanto de copista (el tipo de plumas y materiales que usaba, la forma en que corregía y ordenaba los textos) como de auxiliar de un juez de robos. Esta última, que le da al protagonista el privilegio de andar por la ciudad, es un buen pretexto para que se recreen transacciones comerciales, ritos religiosos populares y todas las actividades cotidianas de la Génova de entonces. Se trata de extensas y complejas descripciones en las que las autoras apelan a su buen manejo de la prosa y a todo su oficio literario.

Pero las abundantes y excesivas descripciones dan lugar, como ya han señalado los críticos españoles e hispanoamericanos, a "una saturación informativa, un desborde de nombres y enumeraciones que poco aportan al relato" (Soledad Quereilhac) y que más bien entorpecen la propia narración novelesca. A esto hay que sumar otros problemas: el poco desarrollo de los personajes (Marco Polo parece más una máquina que cuenta historias que un ser humano), la ausencia de diálogos y de una verdadera trama narrativa (con picos de tensión), o el humor casi infantil que apela constantemente a elementos escatológicos.

Estas características se han convertido casi en constantes de las novelas históricas más recientes, especialmente de aquellas escritas por autores "académicos", (el caso más reciente en el Perú es Neguijón de Fernando Iwasaki) que creen que pueden suplir la capacidad de fabular (crear historia de interés), la densidad psicológica de los personajes o los aspectos simbólicos del texto por únicamente el trabajo de investigación histórica. Novelas cuyo paradigma literario son El nombre de la rosa de Umberto Eco o, en español, La caverna de las ideas de José Carlos Somoza, ambas protagonizadas también por copistas o traductores.

La reflexión acerca del proceso de creación literaria, que este tipo de personajes permite realizar, es uno de los aspectos mejor explotados por Montes y Wolf. Y no por las reflexiones en sí (no resultan muy originales ni profundas) sino por la ironía con que se abordan los problemas de la propia novela; como cuando Rustichello agobiado por los detalles económicos y cotidianos de los relatos de Marco Polo le explica que los lectores esperan "historias, deleitarse con noticias de milagros y estremecerse con la relación de pecados horrendos". El turno del escriba no es una mala novela, aunque tampoco llega a estar a la altura de las expectativas creadas en torno a ella. fuente
http://agreda.blogspot.com/2005/07/el-turno-del-escriba.html


lunes, 2 de marzo de 2009

El lienzo de Tintoretto


S.XVI, EL PINTOR TINTORETTO DESCUBRE EL SECRETO DE UNA SECTA QUE OCULTA UN TESORO DE LOS TIEMPOS DE CRISTO. EN EL S.XX UN POLICÍA INVESTIGA LA MUERTE DE EXPERTOS EN LA PINTURA DEL PINTOR.

Venecia s.XVI. El pintor Tintoretto, que intenta ganar un lugar entre los grandes artistas de la época, recibe el sorprendente encargo de pintar un fresco para el techo de la Scuola di San Rocco. Para ello, le entregan un lienzo ya preparado sobre el cual deberá pintar su obra. Sin embargo, las sospechosas idas y venidas nocturnas al palacio le llevan a pensar que tras el encargo se esconde un misterio. Es así como descubre una puerta secreta y sorprende una reunión de caballeros encapuchados de la orden de los Misioneros del León. Su amigo Luigi Groto, experto en historia, le ilustra sobre el posible tesoro que puede custodiar esta antigua secta y sobre otras riquezas traídas de las cruzadas: los tres clavos de la cruz de Cristo.

Tintoretto no tarda en descubrir que bajo su pintura se encuentra disimuladas unas palabras trenzadas en hilos de oro que esconden la clave para dar con el tesoro. También el inspector Rita está sobre la pista de los asesinatos perpetrados por esta sociedad secreta y el tesoro que ocultan. Venecia está aquejada por una terrible epidemia de peste, la cofradía de San Rocco que se dedica oficialmente a la caridad no duda en acoger entre sus paredes a los enfermos y los alberga en la sala que esconde la pintura para preservarla de los espías. Un peligro al que se expone el inspector Rita que termina muriendo contagiado.

Paralelamente, en la actualidad el inspector de policía de Venecia, Baldi, investiga la muerte de una estudiante de arte que trabajaba sobre la obra del Tintoretto en Venecia. Para ello, se pone en contacto por mail con un anciano profesor experto en Renacimiento, que vive en EE.UU, para que le asesore sobre el pintor. El profesor Jeffers, encantado de poner su saber al servicio de una causa, no duda en unirse a la investigación del policía e inician así una fluida correspondencia. Baldi descubre que otros dos estudiosos de Tintoretto fallecieron misteriosamente, aunque sus muertes se distanciaban en 30 años. Gracias al profesor se acerca peligrosamente a la verdad, pero resolver el caso puede tener un coste muy alto.

El secreto de los misioneros del León es un tesoro que salvaguarda la supremacía de Venecia y de la cristiandad en el contexto político del siglo XVI. Un secreto celosamente guardado durante siglos, por el que han muerto los misioneros y también han matado, un secreto que protegen de la invasión napoleónica años más tarde, cuando cae la República de Venecia y que siguen protegiendo en la Venecia del siglo XX. Un secreto que es sinónimo de muerte.

Una atractiva intriga histórica ambientada en el Renacimiento, con dos investigaciones paralelas en el tiempo y un secreto de las cruzadas celosamente guardado por una secta que perdura a través de los siglos.