viernes, 13 de marzo de 2009

Ni uno menos....mundos paralelos


NI UNO MENOS
(Yi Ge Dou Bu Neng Shao)

China, 1999


Dirigida por Zhang Yimou, con Minzhi Wei, Huike Zang, Zhenda Tian, Fanfan Li, Yuying Feng, Enman Gao.



Zhang Yimou sabe filmar muy bien, es talentoso, y en Ni uno menos eso se nota. Lo que también se nota es la tendencia de este director a hacer cada vez más cosas a la manera del show business occidental. Que es la manera de la casta gobernante en China, o cuanto menos empalma perfectamente con sus conveniencias. Las concesiones de Ni uno menos no son muchas, pero sí groseras, y le bajan el promedio a una –por lo demás– muy buena película.

Muy buena es, por ejemplo, la pintura de esa escuelita rural con una sola aula, y cuyo presupuesto alcanza apenas para una tiza diaria. Esa escuela es virtualmente fronteriza, no porque limite con otro país sino con otro lugar –parece erigida literalmente "en el medio de la nada"– y con otro tiempo, un pasado con el que solemos asociar ciertas privaciones presuntamente superadas por el mundo en el que nos tocó nacer. Ni uno menos nos recuerda que no; nos muestra la otra cara (una de las otras caras) del "milagro chino" del que básicamente conocemos tijeritas, encendedores, fundas para controles remoto y alguna motoneta. En este sentido, Ni uno menos tiene un valor histórico-didáctico, pero no se limita a él. El manejo diestro de la puesta en escena, la cámara y los tiempos le permite a Yimou (Ju Dou, Sorgo rojo) ponernos poderosamente en situación. En otras palabras, estamos ahí. ¿Pero qué pasa ahí?

Pasa que el maestro titular se fue de viaje y una muchachita de 13 años viene a hacerse cargo de las clases. La formación de la pequeña reemplazante es nula; sus aptitudes académicas, inexistentes. Minzhi Wei es lo que hay. Lo suyo son las ganas, el empuje y, sobre todo, una necesidad tan acuciante como la de todas esas almas que la rodean. Le han prometido 50 yuans si, al regresar el titular, le devuelve el aula con la misma cantidad de alumnos que recibió ("ni uno menos", por supuesto, es la frase textual que le dice al irse). Y Wei hará todo lo posible, aunque ello implique emprender su propio viaje a la ciudad para recuperar a un niño que desertó buscando allí, en la gigantesca urbe, el pan que a su familia de provincias le escasea.

Si el grupito de educandos es mayormente irresistible, esta maestrita que apenas los dobla en edad es quien se lleva todas las palmas. Minzhi Wei (que no es actriz profesional, y lo mismo sucede con casi todos los otros) cumple de maravillas con la doble tarea que le tocó en suerte: reflejar el desamparo y la debilidad de una niña que se asoma a una tarea para la que nadie la preparó y, al mismo tiempo, la fortaleza –esencialmente de carácter– que la empuja a seguir adelante contra viento y marea. Eso emociona. El pequeño desertor también tiene lo suyo, aunque no pasa tanto por su actuación como por su función. Al principio, Zang es tan inmanejable y revoltoso que no sólo se gana el odio de la maestra sino el del público, ya plenamente identificado con ella. Una vez en la ciudad, cuando deambula como un zombie con las manos vacías y la cara sucia, más solo que un perro, la "carga de la prueba" se invierte y no podemos menos que vagar con él, sufrir por él, palpitar a su lado. Para entonces, Wei ya habrá puesto los pies en esa misma urbe, dispuesta a patear todas las calles y a tocar todas las puertas (hace gala de una tozudez poco vista en el mundo y en el cine) hasta dar con el pequeño.

Para costearse el pasaje de ida y vuelta a la ciudad, la maestra y sus alumnos se ponen a apilar ladrillos en una fábrica vecina. Cuando sacan cuentas surge un dato de la "China comunista" que hubiera espantado al mismísimo Carlos Marx: un viaje en ómnibus de unas pocas horas cuesta tanto como... ¡cuatro jornadas de trabajo de veinte obreros! Por lo demás, el retrato de la metrópolis es casi tan realista como el del pueblito y, de suyo, bastante más sórdido. Todo está bastante bien. Tanto que si Ni uno menos se hubiera ahorrado los últimos quince o veinte minutos sería un film calurosamente recomendable. Pero qué va. En esos minutos se gesta uno de los más forzados happy endings de la historia reciente. Que no sólo le lava la cara a esta China descaradamente capitalista (por no decir esclavista) sino a una de las instituciones más hipócritamente comprometidas con el estado de las cosas: la televisión oficial. De paso, claro, Yimou queda muy bien parado ante Hollywood, que siempre entendió que el mundo está lo suficientemente bien como para que ninguna película termine demasiado mal.

Guillermo Ravaschino
Via: www.cineismo.com
sitio oficial www.sonypictures.com/classics/notoneless/

jueves, 12 de marzo de 2009

La duda, excelente pelicula

La duda - Crítica por Carlos Giacomelli

La dudaDieciocho años después de su última (y primera) película como director, "Joe Contra el Volcán", John Patrick Shanley adapta su propia obra valedora de un Pulitzer y un Toni, "La Duda", que cuenta con con sendas nominaciones tanto para su guión como para la práctica totalidad de su reparto, encabezado por Meryl Streep, Philip Seymour Hoffman y Amy Adams.

El padre Flynn está tratando de cambiar las estrictas normas del colegio de la parroquia de San Nicolás, que durante años han sido fieramente salvaguardadas por la hermana Aloysius Beauvier, una directora con mano de hierro que cree firmemente en el poder de la disciplina.
Vientos de cambio político están barriendo la comunidad, y de hecho el colegio ha aceptado a su primer alumno negro, Donald Miller. Pero cuando la hermana James, una inocente profesora, le comenta a la hermana Aloysius sus sospechas acerca de la "excesiva atención" del padre Flynn hacia Donald, la superiora comienza una cruzada personal para sacar a la luz la verdad... Sin una sola prueba aparte de su convicción moral.

La traslación a la gran pantalla de una obra teatral nunca deja de resultar interesante. Acostumbrados a artificios propios del cine (y en especial del comercial norteamericano, que puebla como mínimo el 90% de carteleras semana tras semana), de vez en cuando nunca está de más que despunte una cinta basada (casi) únicamente en el guión y la interpretación.

Si hay una cinta que resulte especialmente significativa en este aspecto, esa es "La Duda", en la que tales características adoptan su máxima expresión de manera aplastante, hasta el punto de estar dividida en cinco o seis actos a lo sumo (obviando secuencias de unión entre uno y otro), en los que la acción no sale nunca de las cuatro paredes en que se ubica.

La duda

Queda claro por tanto, que lo único que importa a director y espectador es la recitación de sus actores, y no por nada "La Duda" cuenta con dos de los mejores del momento, en estado de gracia por si fuera poco.
Tanto Philip Seymour Hoffman como Meryl Streep, y todos los que les rodean (con especial hincapié a una sorprendente Amy Adams a quien habrá que seguir más de cerca) se enfrascan en sus complicados roles de manera natural y realista, convirtiendo todos y cada uno de sus diálogos en auténticas obras de arte de la actuación. Véase como ejemplo la (larguísima) secuencia en la que se reúnen los tres principales en el despacho de la directora, con constantes cambios de matices y tonos que van asumiendo por turnos de manera totalmente sobrecogedora, como si sólo ellos podían haber tomado parte en esta película.

Película que, por cierto, se antoja sumamente complicada de digerir debido a su argumento y su postura. Ambientada al poco tiempo del fallecimiento de JFK, "La Duda" propone un enfrentamiento entre dos posturas (una conformista y otra más abierta de horizontes) de la Iglesia, criticando una de las dos en particular (que no diremos para no desvelar el final del film) pero sin olvidarse de lanzar algún puñalada a la otra. Y aunque pudiera parecer una trama completamente ajena para el espectador ateo, lo cierto es que sirviéndose de la fe cristiana Shanley aprovecha para retratar a la sociedad (de antes y de ahora) y su comportamiento ante cambios inevitables y de difícil aceptación.

La duda

Con todo, cabe resaltar en el debe de la película una excesiva apatía general más allá de su reparto, que si bien buscada, no deja de suponer un duro bache para el espectador al flirtear con el tedio en más de una ocasión. Hasta la música (de Howard Shore) se limita a apariciones meramente testimoniales, aupando la sensación de lentitud y pesadumbre en ocasiones excesiva hasta para el más voluntarioso.

Sin ser, por tanto, una película redonda, "La Duda" es ante todo una gran muestra de lo que puede dar de sí una Buena Actuación (en mayúsculas), pues todos sus actores, niños incluidos, están simplemente perfectos.
Sin embargo, su difícil ritmo y estructura completamente alejada de los cánones cinematográficos la convierten en una cinta difícilmente aconsejable, válida sólo para los que acepten sus condiciones de antemano. De ser así, no cabe duda de que se disfrutará enteramente, pero no está de más plantearse hasta qué punto tienen razón de ser (comercialmente hablando) tales mixturas entre cine y teatro, géneros de tan natural fusión a priori como quizás irreconciliables en algunos casos.

Carlos Giacomelli - La casa de los horrores


martes, 10 de marzo de 2009

Ley de Murphy......

Ley de Murphy campestre


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“Si hay alguna posibilidad de que las cosas salgan mal, saldrán mal” reza la popular Ley de Murphy, pero de entre sus muchos corolarios y derivaciones, para comentar estas imágenes campestres me quedo con la Ley de Chisholm, que dice “Cuando parece que ya nada puede ir peor, empeora

Y eso es cierto en todos los aspectos de la vida; cuando has tocado fondo, cuando tu cabeza está aplastada contra el suelo, cuando piensas que más abajo no puedes caer, nunca olvides que puede ser peor, siempre puedes empezar a cavar y, si no lo haces tú, seguro que alguien te “ayudará”.

vaca-mas-puteada.jpg


via: www.nolopuedocreer.com

lunes, 9 de marzo de 2009

Dime quién fuiste y te diré qué mirar

La televisión de un tiempo a la fecha se ha vuelto realmente un fuerte competidor del cine, las series han ganado mucho terreno en cuanto a calidad y los temas son muy bien desarrollados; reciente mente he visto series completas gracias a los dvd's, un fin de semana puede ser muy divertido en casa disfrutando las dos temporadas completas de Roma por ejemplo.

En la web existen infinidad de sitios en donde se relata lo que esta sucediendo en las pantallas, dia a dia se producen nuevas series, los nuevos críticos de series son es en su mayoría gente joven, muchos de ellos rondan lo 30 tas, son adultos que nacieron en los setentas y crecieron frente a un televisor, es lugar común las series que disfrutamos, sin embargo en aquel entonces no se hablaba de temporadas y quizá las mas famosas series entre otras fueron: magnum, hawaii 5.0, Las calles de San Francisco etc. etc.

Uno de los mejores críticos de series en mi opinión es Hernan Casiari, Argentino que vive físicamente en Barcelona pero que virtualmente vive en todo el mundo, experto en series, se gana la vida escribiendo para los diarios hispanos de mas fama y sus columnas se publican en varios diarios latinoamericanos, tiene varios blogs es un verdadero experto al que es difícil seguir el ritmo, finalmente se gana la vida viendo televisión, dicho sea de paso, es mas fácil seguir las series en tiempos actuales donde se pueden descargar los capítulos de las series desde muchos sitios en la red o simplemente verlos en linea.

Esta semana propone un articulo que me pareció muy interesante:


Dime quién fuiste
y te diré qué mirar

¿Cómo eras en tu infancia, qué hacías en la escuela, cuándo y cómo dejaste de vivir con tus padres? Seis propuestas de ficción, analizadas desde el pasado del lector.
HERNAN CASCIARI - 09 de marzo, 2009

Este mes, la revista de Digital+ me invita con un juego interesante. Ellos tienen seis estrenos para marzo, y me piden que asesore a los abonados sobre sus gustos seriales, enfocando diversos sucesos de la infancia, adolescencia y primera madurez. Por supuesto, no logré hacerlo con demasiada seriedad. Ustedes pueden colaborar en los comentarios, si quieren.

Dexter

Te gustará si en la infancia destripabas los playmóvil, si le diste tu primer beso a un sapo muerto, si en la escuela te gustaba la biología más que el recreo, si en los noventa alucinaste con El Silencio de los Corderos, si dejaste de vivir con tus padres porque ‘no tenían un código’, si querías ser carnicero pero te convertiste en coleccionista, si en la agenda llevas apuntado tu tipo de sangre y, sobre todo, si te encanta arrancarte la costra seca de las rodillas.

En pocas palabras
Un inofensivo policía forense, experto en sangre y novio formal, por la noche se convierte en un asesino en serie que mata sin piedad a la escoria social de Miami.


Knight Rider

Te gustará si en la infancia veías la versión original, si diste tu primer beso en un autocine, si en la escuela imitabas como nadie la voz metálica de KIT, si entiendes los mensajes de radio de la Fórmula Uno, si tus padres te echaron de casa cuando les tuneaste el Ford Fiesta, si querías ser mecánico de coches pero te convertiste en informático, si en tu agenda llevas apuntadas las matrículas de tus amigos y si te has comprado el coche que aparca solo.

En pocas palabras
Una vuelta de tuerca, moderna y vital, para la clásica serie de los ochenta. Aventura y alta tecnología a bordo de cuatro ruedas inteligentes en contra del crimen más surrealista.

The Listener

Te gustará si en la infancia jugabas al doctor con tus primas, si tu primer beso fue más telepático que carnal, si no fuiste a la escuela la mañana del incendio, si dejaste de vivir con tus padres el día anterior a que te lo pidieran, si querías ser médico pero te convertiste en mentalista, si en tu agenda llevas apuntado lo que todos piensan de ti en secreto, y —sobre todo— si buscabas una serie que mezclara CSI, Médium y Anatomía de Grey en un mismo pack.

En pocas palabras
Un joven paramédico tiene la extraordinaria habilidad de escuchar los pensamientos de la gente, un don que utilizará para resolver crímenes confusos y raros.


Samantha who?

Te gustará si en la infancia perdías los juguetes, si no recuerdas a quién le diste el primer beso, si en la escuela te costaba memorizar los ríos de España, si en los noventa veías Matrimonio con Hijos y te gustaba la rubia, si dejaste de vivir con tus padres porque perdiste la dirección de casa, si querías ser buena persona pero te convertiste en esto que eres, y si en tu agenda has apuntado (por las dudas que te lo pregunten) tu segundo apellido.

En pocas palabras
Una ejecutiva bastante malvada tiene un accidente grave. Al regresar del coma ha perdido la memoria y descubre que nadie, en su vida anterior, la quería demasiado.


Worst Week

Te gustará si desde la infancia soñabas con el día de tu boda, si antes de dar tu primer beso susurraste ‘puede besar a la novia’, si en la escuela te llamaban siempre para organizar eventos, si en los noventa lloraste con La boda de mi mejor amigo, si dejaste de vivir con tus padres para irte a vivir con tus suegros, si querías tener una pareja pero sólo tuviste un matrimonio, si en tu agenda hay teléfonos de salones de fiesta y, sobre todo, si tienes pensado divorciarte este año.

En pocas palabras
Una joven pareja de novios descubre que espera un bebé y tiene siete días (con sus noches) para organizar una boda y contarle toda la verdad a los padres de ella.

Entourage

Te gustará si en la infancia te subían a la mesa para que recitaras, si le diste tu primer beso a un poster, si en la escuela destacabas únicamente cuando había que actuar, si en los ochenta babeabas con Fama y Flashdance, si les compraste a tus padres una casa más grande con tu primer sueldo, si querías ser conocido pero te convertiste en una celebridad, si en tu agenda llevas apuntado el móvil de Matt Damon y si todo lo anterior no es verdad, pero quisieras que lo fuese.

En pocas palabras
Un chico de barrio se convierte en celebridad y se muda, con sus tres amigos de toda la vida, a Los Ángeles; allí descubren que la fama cuesta.



enlaces: blogs.elpais.com/espoiler

Curso (breve) de medicina alternativa y complementaria


via microsiervos.com

sábado, 7 de marzo de 2009

Desnudito de la semana.....Gustav Klimt


Anciana desnuda de perfil, 1903. Muy interesado en las formas femeninas, realizó estudios sobre los cambios en el físico de la mujer. Así, escogería modelos de edad para plasmar el comportamiento de la carne de manera realista.

Biografía y obra de Gustav Klimt

Gustav Klimt representa una particular visión del Modernismo que ha hecho que muchos lo consideren dentro del ámbito del Simbolismo por los contenidos de sus obras. Crea un lenguaje propio de símbolos, de gran carga simbólica.

Fruto de su viaje a Ravenna en 1903, conoció los mosaicos bizantinos y una decoración de gran brillantez de color y antinaturalista que influirán profundamente en su obra sintiendo gran predilección por los fondos dorados.

Lo más llamativo de su obra es la continua presencia de lo femenino, representando lo enigmático. La sexualidad y el erotismo artístico serán elementos claves.

Klimt nació el 4 de Julio de 1862 en Viena. A los catorce años ingresa en la Escuela de Artes Aplicadas de Viena junto con su hermano Ernst y con Franz Mastch, con quienes formará una asociación, la Compañía de Artistas. El trío tendrá tanto éxito en Viena que recibirán numerosos encargos relacionados sobre todo con la decoración de edificios arquitectónicos.

Sus primeras obras están muy influenciadas por Hans Makart, artista academicista de la época. Su estilo es muy barroco y toma de Makart el rechazo a los espacios vacíos, el horror vacui, que le hace llenar los fondos de sus cuadros hasta rebosar.

En 1880 la Compañía de Artistas recibe sus primeros trabajos oficiales: Las cuatro alegorías del Palacio Sturany, en Viena, y las pinturas de cielo raso en el balneario de Carlsbad.
En la decoración de la caja de la escalera del Kunsthistorisches Museum, donde tienen que representar el periodo de la Historia del Arte que va desde el antiguo Egipto hasta la Florencia del cinquecento, comienza el desarrollo estilístico de Klimt hacia los temas simbólicos, decorativos y florales.

La Viena de fin de siglo estuvo muy influenciada por la Secesión vienesa, asociación creada en 1897 por artistas de vanguardia y de la que Klimt fue presidente. Lucharon contra el academicismo y el conservadurismo, desempeñando un papel central en el desarrollo del modernismo. Encontró su mecenas en la burguesía, quien encargará a Klimt numerosos retratos, sobre todo de mujeres.

En 1893, Klimt y su socio Matsch fueron comisionados por la Universidad de Viena para adornar los techos del edificio. Sus puntos de vista eran tan diferentes que ambos entraron en conflicto, hasta el punto de romper la sociedad y no volver a trabajar juntos nunca más.

Concibió tres paneles que llevarían por título: Filosofía, Medicina y Jurisprudencia.

El encargo de la Filosofía debía expresar el triunfo de la luz del intelecto humano sobre las tinieblas. En su lugar el artista presenta la "victoria de las tinieblas sobre todo lo demás". Klimt buscaba resolver la incógnita metafísica de la existencia humana y el desconcierto del hombre moderno. Para ello divide su obra en tres partes: a la izquierda, un grupo de personas que simbolizan la evolución de la vida (nacer, madurar, perecer), a la derecha, la esfera del mundo como acertijo del universo y abajo, una figura iluminadora que representa el saber.
Su interpretación no fue aceptada ni entendida y causó escándalo entre los catedráticos de la Universidad.

En la alegoría de la Medicina presenta la corriente de la vida que arrastra consigo los cadáveres arrebatados por el destino. Tienen lugar todas las fases vitales, desde el nacimiento hasta la muerte. Esta visión, en vez de celebrar la capacidad de curación de la medicina, recalca su impotencia ante las fuerzas indomables del destino. Además, Hygieia, la diosa de la salud aparece dando la espalda a la humanidad.

Su Jurisprudencia tuvo una acogida similar. El cuadro presenta a un condenado, un anciano desnudo degradado físicamente y en posición de culpabilidad, rodeado por la Verdad, la Justicia y la Ley, que han sido representadas como tres mujeres fatales desnudas y con serpientes.

Klimt, harto de censuras y como respuesta a la crítica, pinta un cuadro que en principio titula A mis críticos y que más tardes llamó Peces dorados. Entre unas féminas desnudas con clara actitud sexual, aparece en primer plano una náyade risueña que muestra su culo al espectador. La cólera es general y Klimt nunca más recibirá un encargo público.

Gracias a sus retratos de mujeres disfrutará de independencia económica. Serán imágenes suaves, de tonos claros y fondos neutros donde hace uso de las técnicas impresionistas. Las mujeres aparecen apacibles, ensimismadas, con mirada melancólica o ausente. Éste es el artista inofensivo apreciado en Viena. Ejemplos: Gertha Felsöványi, Serena Lederer o Emile Flöge.

Pero cuando no trabaja para un cliente, Klimt deja de lado toda reserva y da rienda suelta a su creatividad. Sus mujeres aparecen entonces peligrosas e intuitivas. Se presentan a la vez seductoras y como elemento de perdición, mujeres fatales que son fuente de vida pero cuya presencia va asociada a la muerte. Las pinta en todas sus posiciones, incluso las más osadas, vestidas y desnudas, solas o en grupo, incluso masturbándose. Representa frecuentemente el amor lésbico. El hombre apenas aparece, y si lo hace es sólo como accesorio para realzar la presencia de la mujer.

Agua en movimiento y Peces plateados evocan un mundo de formas acuáticas, de naturaleza sexual. Mujeres que serpentean en actitud provocativa entre las aguas. Las algas y las ondas se funden con los cuerpos y cabellos ofreciendo una imagen sensual de mujeres lascivas.

Judith I es el arquetipo de mujer fatal de Klimt. La expresión de éxtasis de Judith, con la cabeza de su enemigo en la mano, al que ha seducido para decapitarlo, refleja la ambigüedad de sus mujeres: fuerza liberadora, sensual y, al mismo tiempo, amenazante, misteriosa.

En La Esperanza I, el erotismo emana de la mujer embarazada. Su impúdico bello rojo y la prominente barriga son símbolo de penetración. Rodean la imagen alegorías de dolor y muerte y las edades de la vida.

El beso es una imagen de amor espiritual e idealizado. Aparece un apareja abrazada que encarna la felicidad erótica imperturbable. Los modelos son el propio Klimt y su amiga Emile Flöge. Ambos cuerpos forman una masa dorada, con ornamentos cuadrados para el hombre y curvilíneos para la mujer.

El beso ofrece una imagen contradictoria de sus mujeres, esta vez la mujer se entrega al hombre, que es un ser activo, es el que lleva la fuerza y da el beso, mientras la mujer, afronta esto con pasividad.

Las visiones de Klimt están llenas de vida, y al mismo tiempo, la muerte, los ciclos vitales de la humanidad y el significado de la vida son una obsesión que reflejará en multitud de obras, como en el Friso de Beethoven y en los mosaicos del Palacio Stoclet.

enlaces: www.arteespana.com/gustavklimt.htm


Joshua Bell


Un hombre se paró en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero.. Durante los siguientes 45 minutos, interpretó seis obras de Bach. Durante el mismo tiempo, se calcula que pasaron por esa estación algo más de mil personas, casi todas camino a sus trabajos.

Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música.

Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha. Algunos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino..

Quien más atención prestó fue un niño de 3 años. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico, cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando la cabeza para mirar al artista. Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha.

En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dólares. Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos, ni reconocimientos.


Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron alguna vez, en un violín tasado en 3.5 millones de dólares.

Dos días antes de su actuación en el metro, Bell colmó un teatro en Boston, con localidades que promediaban los 100 dólares.

Esta es una historia real. La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas.


La consigna era:

en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?

Una de las conclusiones de esta experiencia, podría ser la siguiente:

Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos interpretar la mejor música escrita.


martes, 3 de marzo de 2009

El turno del escriba


Graciela Montes – Ema Wolf. El turno del escriba (Alfaguara, 2005)

Dos escritoras cercanas a los 60 años de edad, dedicadas durante décadas a la literatura infantil, suelen reunirse en un café a hacer planes para escribir juntas una novela histórica que les permita alcanzar el reconocimiento de los lectores adultos y de la crítica. Tras un arduo trabajo de investigación y redacción, ese libro obtiene uno de los más importantes premios literarios y convierte a las autoras en celebridades internacionales. Esta historia no es ficción, es la de las escritoras argentinas Graciela Montes (Buenos Aires, 1947) y Ema Wolf (Buenos Aires, 1948), y su libro El turno del escriba, ganador del Premio Alfaguara de novela 2005.

Montes y Wolf nos remiten a la Génova de fines del siglo XIII, a la prisión en la que es recluido el veneciano Marco Polo (Génova y Venecia se encontraban entonces en guerra) al regreso de sus viajes y aventuras por todo Oriente. Polo comparte una celda con el escriba pisano Rustichello; quien al escuchar los fabulosos relatos del veneciano decide escribir a partir de ellos un libro cuyo éxito les permita a ambos salir de la prisión. El turno del escriba narra más que nada las dificultades que tiene que superar Rustichello para transcribir furtivamente, durante el trabajo burocrático diurno al que está obligado, las historias que su compañero de celda le cuenta cada noche.

El riguroso trabajo de documentación histórica de Montes y Wolf les permite describir detalladamente la labor de Rustichello, tanto de copista (el tipo de plumas y materiales que usaba, la forma en que corregía y ordenaba los textos) como de auxiliar de un juez de robos. Esta última, que le da al protagonista el privilegio de andar por la ciudad, es un buen pretexto para que se recreen transacciones comerciales, ritos religiosos populares y todas las actividades cotidianas de la Génova de entonces. Se trata de extensas y complejas descripciones en las que las autoras apelan a su buen manejo de la prosa y a todo su oficio literario.

Pero las abundantes y excesivas descripciones dan lugar, como ya han señalado los críticos españoles e hispanoamericanos, a "una saturación informativa, un desborde de nombres y enumeraciones que poco aportan al relato" (Soledad Quereilhac) y que más bien entorpecen la propia narración novelesca. A esto hay que sumar otros problemas: el poco desarrollo de los personajes (Marco Polo parece más una máquina que cuenta historias que un ser humano), la ausencia de diálogos y de una verdadera trama narrativa (con picos de tensión), o el humor casi infantil que apela constantemente a elementos escatológicos.

Estas características se han convertido casi en constantes de las novelas históricas más recientes, especialmente de aquellas escritas por autores "académicos", (el caso más reciente en el Perú es Neguijón de Fernando Iwasaki) que creen que pueden suplir la capacidad de fabular (crear historia de interés), la densidad psicológica de los personajes o los aspectos simbólicos del texto por únicamente el trabajo de investigación histórica. Novelas cuyo paradigma literario son El nombre de la rosa de Umberto Eco o, en español, La caverna de las ideas de José Carlos Somoza, ambas protagonizadas también por copistas o traductores.

La reflexión acerca del proceso de creación literaria, que este tipo de personajes permite realizar, es uno de los aspectos mejor explotados por Montes y Wolf. Y no por las reflexiones en sí (no resultan muy originales ni profundas) sino por la ironía con que se abordan los problemas de la propia novela; como cuando Rustichello agobiado por los detalles económicos y cotidianos de los relatos de Marco Polo le explica que los lectores esperan "historias, deleitarse con noticias de milagros y estremecerse con la relación de pecados horrendos". El turno del escriba no es una mala novela, aunque tampoco llega a estar a la altura de las expectativas creadas en torno a ella. fuente
http://agreda.blogspot.com/2005/07/el-turno-del-escriba.html


lunes, 2 de marzo de 2009

El lienzo de Tintoretto


S.XVI, EL PINTOR TINTORETTO DESCUBRE EL SECRETO DE UNA SECTA QUE OCULTA UN TESORO DE LOS TIEMPOS DE CRISTO. EN EL S.XX UN POLICÍA INVESTIGA LA MUERTE DE EXPERTOS EN LA PINTURA DEL PINTOR.

Venecia s.XVI. El pintor Tintoretto, que intenta ganar un lugar entre los grandes artistas de la época, recibe el sorprendente encargo de pintar un fresco para el techo de la Scuola di San Rocco. Para ello, le entregan un lienzo ya preparado sobre el cual deberá pintar su obra. Sin embargo, las sospechosas idas y venidas nocturnas al palacio le llevan a pensar que tras el encargo se esconde un misterio. Es así como descubre una puerta secreta y sorprende una reunión de caballeros encapuchados de la orden de los Misioneros del León. Su amigo Luigi Groto, experto en historia, le ilustra sobre el posible tesoro que puede custodiar esta antigua secta y sobre otras riquezas traídas de las cruzadas: los tres clavos de la cruz de Cristo.

Tintoretto no tarda en descubrir que bajo su pintura se encuentra disimuladas unas palabras trenzadas en hilos de oro que esconden la clave para dar con el tesoro. También el inspector Rita está sobre la pista de los asesinatos perpetrados por esta sociedad secreta y el tesoro que ocultan. Venecia está aquejada por una terrible epidemia de peste, la cofradía de San Rocco que se dedica oficialmente a la caridad no duda en acoger entre sus paredes a los enfermos y los alberga en la sala que esconde la pintura para preservarla de los espías. Un peligro al que se expone el inspector Rita que termina muriendo contagiado.

Paralelamente, en la actualidad el inspector de policía de Venecia, Baldi, investiga la muerte de una estudiante de arte que trabajaba sobre la obra del Tintoretto en Venecia. Para ello, se pone en contacto por mail con un anciano profesor experto en Renacimiento, que vive en EE.UU, para que le asesore sobre el pintor. El profesor Jeffers, encantado de poner su saber al servicio de una causa, no duda en unirse a la investigación del policía e inician así una fluida correspondencia. Baldi descubre que otros dos estudiosos de Tintoretto fallecieron misteriosamente, aunque sus muertes se distanciaban en 30 años. Gracias al profesor se acerca peligrosamente a la verdad, pero resolver el caso puede tener un coste muy alto.

El secreto de los misioneros del León es un tesoro que salvaguarda la supremacía de Venecia y de la cristiandad en el contexto político del siglo XVI. Un secreto celosamente guardado durante siglos, por el que han muerto los misioneros y también han matado, un secreto que protegen de la invasión napoleónica años más tarde, cuando cae la República de Venecia y que siguen protegiendo en la Venecia del siglo XX. Un secreto que es sinónimo de muerte.

Una atractiva intriga histórica ambientada en el Renacimiento, con dos investigaciones paralelas en el tiempo y un secreto de las cruzadas celosamente guardado por una secta que perdura a través de los siglos.


Jaime Sabines, Entonces se enviaban suspiros en las rosas......



Entonces se enviaban suspiros en las rosas,
besos-palomas de balcón a balcón.
Pero la sucia noche revolvía alfileres,
sábanas, rezos, cruces, luto de amor.

Caras agrias, en sombra, el deseo encendió.
(Cuántos hijos tirados en paredes,
pañuelos, muslos, manos, por Dios!)

muro de agua, la angustia, se levantó.
Humo rojo en mis venas. Transfigurado cielo.
De polvo a polvo soy.